San Louis Post-Dispatch.- Albert Pujols, de san Luis, es la clase de hombre que quiere que nosotros creamos que él es diferente.
Que él representa las cosas correctas. Que es honorable. Que es limpio y no usa esteroides. Que se ocupa de la comunidad, los niños afligidos y esos que sufren pobreza. Que es un sincero hombre de Dios. Que ha sido puesto en la tierra para usar el béisbol como una plataforma para cumplir un propósito más alto.
Todo eso le vale a menos que el se convierta en otro avaro por perseguir cada dólar en una especie de carrera egocéntrica por desplazar a A-Rod como el número 1.

