Editorial

Imperdonable infamia

Imperdonable infamia

El abuso en que incurrió una multinacional farmacéutica, de intimidar a los ciudadanos de Canadá a través de una campaña publicitaria perniciosa que advierte que en República Dominicana los turistas pueden contagiarse por hepatitis, demuestra el desprecio que en muchos lugares se dispensa por el gentilicio nacional y la debilidad que aquí se exhibe ante infamias de ese tipo.

Con la finalidad de vender uno de sus productos, GlaxoSmithKline difundió a través de varios medios de comunicación canadienses un anuncio que alerta a los turistas que visiten el país sobre el riesgo de contraer una enfermedad que, como la hepatitis, puede ser mortal.

Lo divulgado por esa multinacional constituye una vulgar falsedad y despreciable acto de inmoralidad que causa daño irreparable a República Dominicana, en razón de que  el mercado canadiense representa el 20 por ciento del total de turistas que visitan este destino.

Las secretarías de Turismo y de Salud Pública, al denunciar la falacia divulgada por  GlaxoSmithKline a través de radio, televisión y medios escritos, han emplazado a esa multinacional a detener esa burda campaña, que atropella el buen nombre de una nación, con el propósito de aumentar las ventas de un producto que alega previene la hepatitis.

 Resulta que la multinacional que promueve esa campaña posee representación comercial en República Dominicana, el mismo lugar donde sus ejecutivos advierten sobre riesgo de contraer una enfermedad peligrosa, lo que resalta la canallada de esa gente, capaz de cualquier felonía con tal de vender un jarabe o una aspirina.

Salud Pública ha señalado que República Dominicana no figura en ninguna lista de la Organización Internacional de la Salud (OMS), de países donde se advierta sobre riesgo de contraer hepatitis, por lo que la multinacional farmacéutica de referencia incurre en felonía, cuyos daños causados deberían ser reivindicados en los tribunales.

No basta ni satisface una posible presentación de disculpas por tan grave afrenta, pues esa empresa con sede en Canadá nunca atendió la notificación hecha por autoridades dominicanas para que suspendiera su intimidante y mentirosa campaña publicitaria.

Se reclama, pues, que  las secretarías de Salud Pública e Industria y Comercio procedan a suspender todo permiso de comercialización de esa multinacional, cuyos ejecutivos han difamado deliberadamente al país, al situarlo como un lugar peligroso para los turistas. A esa gente hay que  indicarle donde está la puerta de salida.

El Nacional

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