Pekín. EFE. Todo extranjero que precise un permiso de residencia en China tiene que superar un examen médico de 11 pruebas para el que normalmente se necesitarían varias horas y que en el hospital especialmente designado para ello en Pekín se desarrolla en 30 minutos.
La primera prueba a la que es sometido el foráneo es un análisis de sangre que determina si puede obtener el permiso de residencia, ya que revelará si es portador de alguna enfermedad de transmisión sexual.
Si el examen médico de un extranjero muestra que éste es VIH positivo (Sida) o padece otra enfermedad de transmisión sexual no podrá residir en China.
