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Estos son los factores que explican la rápida propagación de los incendios forestales en Chile

Estos son los factores que explican la rápida propagación de los incendios forestales en Chile

Bomberos combaten un incendio forestal que se extiende por una zona boscosa, el jueves 20 de enero de 2026, cerca de Concepción, Chile. (AP Foto/Javier Torres, Archivo)

Bogotá.— Chile enfrenta uno de los peores escenarios de incendios forestales de los últimos años, con siniestros que afectan amplias zonas del centro y sur del país, han destruido extensas áreas de bosques y comunidades, dejado al menos 20 personas fallecidas y obligado a decenas de miles de habitantes a evacuar sus hogares.

Los científicos afirman que los incendios no sólo se han visto impulsados por el calor extremo, la sequía y el viento, sino también por cómo los paisajes moldeados por el ser humano interactúan con el cambio climático, una mezcla letal que hace que los incendios sean más difíciles de controlar.

Los incendios comenzaron hace poco más de una semana en las regiones de Biobío y Ñuble, a unos 500 kilómetros al sur de la capital, Santiago. En cuestión de días llegaron los primeros reportes de muertes y se evacuó a más de 50.000 residentes mientras los bomberos combatían más de una decena de incendios activos.

El gobierno declaró un estado de catástrofe, una inusual designación de emergencia que permite la coordinación militar en los esfuerzos de extinción.

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Los incendios han arrasado con bosques, tierras de cultivo y cientos de hogares. En ciudades como Penco y Lirquén, las familias enfrentaron escenas de destrucción: techos colapsados, vehículos derretidos y edificios reducidos a escombros.

Magnitud y velocidad de los incendios

Lo que distingue la actual temporada de incendios en Chile no es un aumento inusual en el número de conflagraciones, sino la extensión de tierra consumida.

«Estamos viviendo una situación particularmente crítica que se escapa muy distante de los promedios habituales que normalmente se ven en las temporadas de incendios forestales», señaló Miguel Castillo, director del Laboratorio de Incendios Forestales de la Universidad de Chile.

Añadió que «este año en particular, estamos casi triplicando la cantidad de superficie afectada, no así la cantidad de incendios”, que hasta el momento se encuentra «dentro de los márgenes normales, incluso bajo el promedio”.

Eso significa que menos conflagraciones están causando mucho más daño, un patrón cada vez más frecuente en las temporadas de incendios forestales en todo el mundo.

«Este es un gran desafío para los bomberos», aseguró Virginia Iglesias, directora de Earth Lab en la Universidad de Colorado, campus Boulder.

Iglesias señaló que la emergencia involucra incendios de diferentes tamaños que a menudo avanzan hacia las comunidades al mismo tiempo.

Calor, sequía y viento

Chile va saliendo de más de una década de sequía que ha dejado la vegetación inusualmente seca. Las altas temperaturas del verano y los fuertes vientos han aumentado aún más el riesgo.

«Cuanto más calientes y secas se ponen las cosas, habrá más combustible disponible», declaró Mark Cochrane, ecólogo del Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Maryland, quien estudia incendios forestales a nivel mundial.

«El viento inclina las llamas y transfiere más calor en la dirección del viento. También oxigena el fuego, por lo que las llamas consumen más combustible con mayor velocidad, aumentando la intensidad».

Mirtza Aguilera, a la derecha, y su hija se abrazan frente a su casa quemada por los incendios forestales en Tomé, Chile, el lunes 19 de enero de 2026. (AP Foto/Javier Torres)
Mirtza Aguilera, a la derecha, y su hija se abrazan frente a su casa quemada por los incendios forestales en Tomé, Chile, el lunes 19 de enero de 2026. (AP Foto/Javier Torres)

Iglesias describió el riesgo de incendios forestales como una simple «receta» con tres ingredientes: ignición, combustible y condiciones áridas. Aunque los incendios han sido parte de los ecosistemas de Chile durante mucho tiempo, aseguró que la actividad humana ha alterado a estos tres elementos.

«Esos vientos son muy erráticos y muy intensos», agregó, señalando que esto afecta no sólo el tamaño que alcanzan los incendios, sino «qué tan rápido se moverán a través del paisaje».

Alejandro Miranda, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia de Chile, dijo que el comportamiento de los incendios forestales depende de varios factores que interactúan entre sí: ignición, condiciones climáticas, topografía y la cantidad y continuidad de vegetación combustible.

La prolongada sequía de Chile ha secado bosques y tierras de cultivo por igual, creando condiciones que favorecen la rápida propagación del fuego, explicó Miranda. Añadió que las recientes temporadas de incendios extremos, como las de 2017 y 2023, coincidieron con temperaturas históricamente altas y niveles de lluvia 30% por debajo de los promedios históricos.

«Justamente estas condiciones son las que que favorecen la propagación de los incendios y estas condiciones son las que se prevén sean más intensas en el futuro», advirtió Miranda.

Por qué las tierras de cultivo arden de otra forma

Grandes extensiones del centro y sur de Chile están dominadas por plantaciones industriales de pino y eucalipto, cultivadas para madera y pulpa. Los expertos aseguran que estos paisajes juegan un importante papel en la manera en que se comportan los incendios una vez que comienzan.

Miembros de la familia González cerca de su casa que se incendió en medio de los incendios forestales en Lirquen, Chile, el 18 de enero del 2026. (AP foto/Javier Torres)
Miembros de la familia González cerca de su casa que se incendió en medio de los incendios forestales en Lirquen, Chile, el 18 de enero del 2026. (AP foto/Javier Torres)

«Las plantaciones facilitan la rápida propagación del fuego. Eso está comprobado. No tiene margen de duda», señaló Castillo.

Miranda explicó que las plantaciones suelen tener una elevada carga de combustible, grandes áreas continuas de árboles de edad similar y abundante vegetación muerta en el suelo. Cuando las plantaciones no se gestionan activamente, las ramas bajo el dosel pueden crear una «escalera» que permite que las llamas suban a las copas de los árboles y generen incendios de mayor intensidad.

Cochrane comentó que el pino y el eucalipto «son muy inflamables y acumularán más combustible con el paso del tiempo», y que estos incendios a menudo arrojan brasas ardientes lejos de las llamas principales.

«No suele ser el fuego directo el que enciende las casas», explicó Cochrane. «Son las brasas que aterrizan por todas partes».

Castillo explicó que las brasas que lleva el viento pueden encender nuevos incendios detrás de las líneas de contención, complicando enormemente las labores de extinción, especialmente en terrenos empinados y con vientos fuertes.

Por el contrario, los bosques nativos suelen ser más diversos y, en muchas áreas, más húmedos, lo que puede ralentizar la propagación del fuego.

Causas e impacto ambiental

Casi todos los incendios forestales en Chile son por causa de la actividad humana, ya sea intencional o por negligencia, afirman los expertos. Iglesias comentó que el ser humano provoca igniciones a través de líneas eléctricas, actividades recreativas e infraestructura, las cuales pueden prolongar la temporada de incendios.

Una persona con un perro enfrente de una casa en llamas en Lirquen, Chile, el 18 de enero del 2026. (AP foto/Javier Torres)

Los impactos ambientales se extienden mucho más allá de los árboles consumidos. Iglesias afirmó que el humo degrada la calidad del aire y representa riesgos significativos para la salud, especialmente en poblaciones vulnerables, a menudo lejos de las llamas.

Después de los incendios, los suelos pueden volverse repelentes al agua, aumentando la escorrentía, inundaciones y deslizamientos, lo que los científicos llaman «peligros en cascada». El sedimento también puede contaminar ríos y aumentar el costo de tratar el agua potable.

Miranda advirtió que los incendios pueden alterar permanentemente los ecosistemas, ya que especies invasivas, como el pino, pueden regenerarse rápidamente, reemplazando los bosques nativos y aumentando el riesgo de incendios futuros.

Lo que viene

Si bien la extinción de incendios es esencial, la prevención es más importante, declaró Iglesias.

Afirmó que reducir las conflagraciones, gestionar los combustibles, abordar el cambio climático y rediseñar las comunidades, incluyendo espacios defendibles alrededor de las casas, son pasos esenciales.

Agencia AP

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