Opinión

Incógnitas sobre JFK

Incógnitas sobre JFK

El día 22 de este se cumplieron 56 años del asesinato en Dallas, Texas, del presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy. Aunque anteriormente habían sido ultimados otros tres gobernantes, Abraham Lincoln (1865), James Garfield (1881) y William Mckinley (1901), ningún magnicidio ha provocado tantas controversias como el de Kennedy, a tal punto que todavía hoy no existe consenso ni siquiera mínimo sobre las circunstancias que rodean el atentado. Por supuesto ningún gobernante había ejercido tanta fascinación dentro y fuera de su país como el hijo del magnate Joseph Kennedy. Era inteligente, elegante, joven y millonario.

Las dudas, en honor a la verdad, son más que razonables tanto por el contexto en que ocurre el atentado como por los episodios que se sucedieron después, y los cabos sueltos que se han documentado en el informe Warren. Kennedy habría sido abatido de tres disparos realizados desde un edificio escolar por Lee Harvey Oswald, quien tras conseguir su baja en la Armada, estando en el Pacífico, se fue a vivir a la Unión Soviética.

Después de regresar a Estados Unidos, trató de viajar a Cuba a través de México, pero no lo consiguió. Nunca se estableció de dónde le surgiría la idea a Oswald de atentar contra Kennedy y en el informe Warren se le describe como un perturbado.

Las interrogantes sobre el asesinato se incrementan con la eliminación de Oswald en una comisaría, donde estaba detenido, por un individuo que había aparecido de la nada, como un fantasma. Esa persona, identificada como Jake Ruby, también descrito en el informe Warren como otro perturbado mental, fue abatido en el acto. Esos casos dan rienda suelta a fundadas especulaciones sobre los motivos y los participantes en el conmovedor atentado. Con la lucha que libraba el gobernante contra los petroleros y los dueños de las compañías siderúrgicas, las reformas sociales que impulsaba y la persecución desatada contra la mafia por el fiscal general, Robert Kennedy, no se tiene claro si en verdad el magnicidio fue un acto individual o una conspiración.

Los cabos sueltos en la pesquisa ensombrecen más el crimen. El gobernador de Texas, John Conally, que acompañaba a Kennedy en el vehículo descapotado en que también iba Jacqueline, resultó herido en una pierna con una de las balas que impactaron al gobernante.

Pero Connally, para más sorpresa de una opinión pública de por sí confundida, siempre negó que el proyectil que lo alcanzó fuera el mismo que impactó a Kenndedy, dando a entender de esa manera que hubo más de un atacante. De ahí la versión de la “bala mágica”. Si todavía hay dudas sobre el homicidio es, como se ha evidenciado, por lo inexplicable del suceso.

El Nacional

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