Opinión

Infoseguridad 007

Infoseguridad 007

General P.N. y Coronel P.N.

¿Qué hay que tomar en cuenta para proteger una escena del crimen?

La escena del crimen es el ADN de la investigación, es por ello que se considera de suma importancia su preservación, lo menos contaminada posible.

Cuando se llega a un lugar donde ha ocurrido algún hecho punible, se deben tomar en cuenta algunos pasos necesarios para proteger la escena y así poder proceder a recolectar las evidencias que pasarán a ser las pruebas que sustentan el hecho. 

Entre esos pasos tenemos: cercar la escena del crimen para evitar la pérdida o destrucción de evidencia. Acordonarla e impedir que sea contaminada por la penetración de personas ajenas. Fotografiar  y gravar todo lo que conforma cada escena del hecho punible. Usar los instrumentos necesarios para no contaminar la escena (guantes, forros, etc.).

El Código Procesal Penal, en sus artículos 173 y siguientes, establece la forma de inspeccionar el lugar del hecho donde se ha cometido un crimen: “Los funcionarios del Ministerio Público o de la Policía deben custodiar el lugar del hecho y comprobar, mediante la inspección del lugar y de las cosas, los rastros y otros efectos materiales que sean el resultado del hecho punible. El funcionario a cargo de la inspección levanta acta en la cual describe detalladamente el estado de los lugares y de las cosas, recoge y conserva los elementos probatorios útiles, dejando constancia de ello en el acta”.

En cuanto a los casos en que la escena contenga algún cadáver, el código también establece las debidas formalidades en su artículo 174.

En una escena de crimen, cuyas dimensiones no se pueden medir o establecer con claridad, porque ello limitaría el accionar de los investigadores, se pueden encontrar cadáveres, armas, la sangre, que es el fluido más común de las escenas criminales; restos de fibras, bellos o pelos, municiones, casquillos, material quemado de manera intencional para ocultar evidencias, ropa, alcohol, vasos, botellas, herramientas, huellas dactilares, documentos, y un largo etcétera, que los investigadores deben ubicar, numerar, identificar, discriminar, empacar adecuadamente, custodiar, enviar al laboratorio de la Policía científica, en fin, deben manejar de manera adecuada.

Mientras más contaminada esté la escena del crimen, más débil será la información que dará y menos peso tendrá la presentación de los materiales recogidos en ella al mostrar como prueba de los hechos en los tribunales.

El patrullero de uniforme es el primero que tradicionalmente llega a la escena del crimen, porque está en las calles y es llamado o se le informa vía radio o vía telefónica, o por parte de ciudadanos, vigilantes o por cualesquier otro medio de la ocurrencia de algún hecho criminal. Por eso es importante que los patrulleros de uniforme sean celosos y pongan el debido cuidado en esa delicada parte inicial de la investigación.

Todo esto de la protección de la escena del crimen se lleva a cabo para evitar que sea contaminada, pues de ser contaminada afectaría los resultados que pudieran arrojar, alejándose de lo que establece el Artículo 166 del Código Procesal Penal sobre la Legalidad de la Prueba, que indica: “Los elementos de prueba sólo pueden ser valorados sin han sido obtenidos por un medio lícito y conforme a las disposiciones de este Código”.

Lo cierto es que no hay una escena de crimen que no esté contaminada, ya sea por agentes torpes y desconocedores de la importancia de su preservación, o porque él o los autores del hecho hayan retor nado a la escena a poner o a buscar algo, o porque al concluir su crimen la hayan contaminado voluntariamente. Corresponde a los investigadores manejar estas limitaciones.

Infoseguridad007@gmail.com

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