Como dice la expresión «amor no quita conocimiento», Es inaceptable que en tiempo de paz y normalidad se militarice la función policial de prevención y control del fenómeno criminal.
El abordaje conjunto y sucesivo de las funciones de defensa y seguridad por un lado, así como la similar organización de los cuerpos encargados de acometerlas, incluyendo la asistencia o auxilio excepcional de las Fuerzas Armadas en tareas de orden público, manifiestan la subsistencia de una ideología que considera la seguridad pública como un continuum de la seguridad y defensa nacionales.
La Policía aparece así como una prima hermana o hermano menor de las FF.AA., con lo cual se refuerza su concepción cuartelaria o militarista. En este margen de la Constitución de la República parece adoptarse un modelo policivo-punitivo de orden público y no un verdadero modelo de seguridad y convivencia ciudadana democrático.
El art. 252.2 de la Constitución prevé que las fuerzas militares puedan «concurrir en auxilio de la Policía Nacional para mantener o reestablecer el orden público en casos excepcionales». ¿A qué orden público se refiere la Constitución? ¿Cuáles son esas hipótesis de quiebra del orden público que autorice que quienes deben estar en los campamentos militares entrenando y desarrollando sus capacidades ofensivas contra los enemigos o amenazas externas, hoy se muestren como buenos muchachos fusiles en ristre patrullando las esquinas? Sencillamente se trata de una medida efectista, de impacto efímero en la situación que se pretende conjurar y de perniciosas consecuencias para la disciplina y capacidades militares. (Félix Olivares)
Se nos habla de patrullas mixtas y fue lo que ordenó el presidente Danilo Medina, pero lo que está sucediendo es diferente; la mayoría de estos patrullajes, son unilaterales, no mixtos, ni están adecuadamente coordinados con la Policía, bajo control y dirección funcional de la Policía. Las verdaderas intenciones de la FFAA es empujar a la destrucción completa de la Policía para parecer que los militares son mejor opción, nos quieren ridiculizar con el cliché de apoyo.
Pero olvidan que no tienen moral, pues su misión que es la de defender la soberanía y toda amenaza al Estado dominicano siempre ha sido descuidada e ignorada por ellas, como muestra: los viajes ilegales, los delincuentes internacionales, tráfico de armas y lo peor de todo la invasión haitiana que han permitido, (más de dos millones de ilegales haitianos, lo que representa un peso económico incalculable para los dominicanos).
Hoy sus principales Jefes hablan de seguridad ciudadana, de delincuencia o criminalidad y conspiran. ¿A caso esto es lo que mandan la constitución y las leyes; y sus responsabilidades qué? Nos debe quedar claro, las FFAA han traicionado su esencia de «Todo por la Patria» y la defensa. Hoy son la principal amenaza a nuestro estado y a nuestra Policía Nacional.
Es adecuado el momento para que estos errores tradicionales heredados de las dictaduras, de la guerra fría y de las debilidades de nuestro sistema democrático, queden enmendados definitivamente en los nuevos textos de leyes orgánicas de la PN y las FFAA.
