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El defensor del pueblo u ombudsman

El Defensor del Pueblo u Ombudsman es una figura pública del Estado encargado de velar por el fiel respeto de los derechos humanos, las necesidades e intereses sociales de toda población ante los demás estamentos y funcionarios estatales.

Este funcionario aparece por primera vez en la Constitución de Suecia en 1809, como una medida para que los ciudadanos se protegieran de los atropellos de la burocracia y de los abusos de poder de aquel entonces.  

La función de nuestro Defensor del Pueblo, tal como indica el artículo 2 de la misma ley, es “salvaguardar las prerrogativas personales y colectivas de los ciudadanos, plasmadas en nuestra Constitución, en caso de que sean violadas por funcionarios de la administración pública. Asimismo deberá velar por el correcto funcionamiento de la administración pública, a fin de que ésta se ajuste a la moral a las leyes, convenios, tratados, pactos y principios generales del derecho”. También cita: “una autoridad independiente, un ejecutor que no se encuentra sujeto a ninguna limitante más que la del apego a la constitución y la ley. Su característica es la neutralidad. El Defensor del Pueblo tendrá autonomía funcional, administrativa y presupuestaria”.

Sin embargo, a pesar de que hace ya más de 9 años que esta ley fue promulgada, la elección de un ciudadano o ciudadana para que ejerza o desempeñe dicha función se ha postergado. En estos momentos esta en riesgo de seguir inconcluso o con la debilidad de ser elegido sin el consenso de la población, pues la legislatura finaliza el próximo 27 de febrero de este año.

En otros países la figura del Ombudsman es tomada muy en serio, al punto que las diligencias y posiciones que esta figura defiende y o plantea (basado siempre en las leyes y la justicia social) pueden ser sometidas al poder judicial, a pesar de que tiene como límite la incapacidad para sancionar. Estos funcionarios son totalmente imparciales y probos.

Y es que cuando el Estado no toma decisiones justas, omite la voluntad general o viola el imperio de la ley. Se hace necesario tener un instrumento que permita a los ciudadanos o a la sociedad en su conjunto tener un espacio para defender y proteger sus derechos, agilizar sus diligencias en cualquier área, sin que se le impongan largos trámites burocráticos y sin ser víctimas de la corrupción.

Son casi 10 años a la espera de una elección de un funcionario del pueblo y para el pueblo que en una sociedad como la nuestra es indispensable, es por ello que cada ciudadano y ciudadana debemos trabajar unidos y en sinergia hasta lograr que se haga realidad.

El Defensor del Pueblo no es un antojo, hoy más que nunca podría ser la solución al deterioro social, consecuencia de la perdida de valores y principios éticos que cada día que pasa aumenta el riesgo para que nuestra sociedad colapse, el Defensor del Pueblo es una necesidad para transparentar y consolidar nuestra democracia y libertad, para fortalecer nuestro estado de derecho y se logre un verdadero desarrollo social y humano.

El Nacional

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