Un ingeniero haitiano que perdió a su hija de cuatro años y que cuida de su otro hijo en el hospital Robert Reid Cabral, víctimas del terremoto que devastó Puerto Príncipe y que convirtió en escombros su casa y negocio, no ha logrado mitigar el drama que le tocó vivir al escuchar impotente el grito de la niña que sostenía en sus brazos, pidiéndole no la dejara morir.
El ingeniero Jacques Delatour, relata que con la muerte de su pequeña Melindha, siente que se perdió parte de su existencia, aunque dice ha tratado de sacar fuerza para preservar a su hijo Marc Rodino, de siete años, quien se recupera de traumatismos que sufrió cuando la casa donde residían en la capital haitiana, se desplomó sobre él, la madre, Raud Octanvil Delatour.
Estima que él , su esposa e hijo están vivos de milagro, ya que momentos antes de producirse el terremoto se encontraba en el segundo nivel del edificio donde residían y que bajaron al primer piso a conversar con unos clientes para realizar el inventario de la venta de materiales de construcción de una ferretería de su propiedad.
Delatour es un ingeniero industrial graduado en Cuba, quien domina bien el idioma español, lo que les ha permitido servir de intérprete de compatriotas con hijos heridos recluidos en el hospital Robert Reid Cabral, y donde se ha granjeado el cariño de médicos, enfermeras.
Dice estar impresionado con el alto grado de receptividad que tanto él como sus demás compatriotas damnificados han recibido del pueblo dominicano.
Tanto yo, como mi hijo hemos sido tratados por el personal del hospital, como si fuéramos sus hermanos carnales, e incluso quieren que cuando todo esto pase nos quedemos a residir en el país, de manera que es algo que considero indescriptible, no llegué nunca a imaginar que recibiría ese tipo de tratamiento fraternal, comentó.
En cuanto al drama que vivió ese fatídico día 12 de este mes para los haitianos, con palabras entrecortadas por la tristeza que aún les embarga, los gritos desesperados de su pequeña hija que sujetaba en sus brazos mientras era sacada de los escombros, y quien falleció momentos después ante la impotencia de un médico amigo quien no disponía de instrumentales para tratar de salvarla.
Dijo que su situación se torna dramática, porque en adición a la pérdida de su hija y propiedades, está separado de su esposa debido a que les ha sido imposible reencontrarse porque ésta no ha podido cruzar la frontera por carecer de un permiso especial, ya que perdió todos sus documentos en el terremoto.
En este sentido, apeló a las autoridades de Migración para que provea a su consorte ese permiso para que pueda estar al lado del único hijo de ambos que constantemente pregunta por su madre.
Delatour diijo que le preocupa la educación de su hijo, el futuro de toda la familia y su país. Teme regresar a Puerto Príncipe porque ha quedado prácticamente en la ruina.
Recuerda que era propietario de dos ferreterías y otros negocios en Haití, pero por causa de la naturaleza se ha quedado con las manos vacías, no obstante, dice haber sacado fuerza de voluntad, para ayudar a sus hermanos que se encuentran hospitalizados en República Dominicana, a los que funge de intérprete ante el personal médico y paramédico que les atiende, principalmente los que están en el Robert Reid Cabral.
Estima que la cifra de muertos en Haití es superior a la publicada hasta ahora, ya que miles de cadáveres aún permanecen debajo de escombros.
Su esposa del otro lado
Jacques Delatour dijo que su esposa está en Haití a la espera de que las autoridades dominicanas le expidan un permiso para viajar a República Dominicana a reunirse con él y el hijo que tienen en el Robert Reid Cabral, por lo que pidió a Migración agilizar el proceso.

