La idea básica detrás de la premisa de este film es que deberíamos tener cuidado cuando leamos historias en voz alta, especialmente a los niños, porque algunas de ellas podrían convertirse en realidad. Ese es el gancho mágico y fantástico de donde parte el concepto de esta película. Por supuesto, se trata de una adaptación de la primera novela de una trilogía escrita por la escritora alemana Cornelia Funke.
El argumento de Corazón de Tinta por cierto, un título fatal, por más fidelidad literaria que se quiera buscar con él desarrolla una idea bastante similar a la planteada en el film Bedtime Stories, con Adam Sandler.
Por fortuna, la relación entre uno y otro film no pasa de ahí. Inkheart o Corazón de Tinta no es una gran película ni nada parecido. Contiene, sin embargo, una serie de elementos (unos personajes más interesantes y fascinantes, cautivantes locaciones, y naturalmente atractivos efectos), que hacen la producción mucho más excitante y entretenida que aquella. Especialmente para los niños y los amantes del cine fantástico.
Brendan Fraser personifica a Mortimer Folchart, una amante de los libros antiguos, o un restaurador de libros antiguos, con una hija adolescente. Ella desconoce las circunstancias en que su madre desapreció, y tampoco sabe por qué su padre sigue afanosamente buscando un libro titulado Inkheart. Cuando descubre que su padre accidentalmente liberó de las páginas de este libro a tres oscuros personajes, al tiempo que su madre fue absorbida o transportada a este submundo literario, decide entonces unir sus fuerzas a él para rectificar toda esta situación.
La película va de una aventura a otra, y de un conflicto al siguiente, sin detenerse a trabajar situaciones ni personajes. Sobre el papel, esta era una propuesta bastante interesante de lo que pudo obtenerse mucho más. Aunque abunda la acción, la emoción y el suspenso, por el contrario, no están presentes en la misma proporción.
La actuación de Fraser es francamente patética; él parece haberse quedado atrapado como los personajes de los mismos libros en su insípido rol de aventurero en la saga de la Momia. El reparto de actores británicos Helen Mirren, Jim Broadbent y Paul Bettany son los que sacan la cara por la película.
La estética del film es resplandeciente, y por supuesto, abundan los efectos visuales. Sin embargo, aunque este es un film familiar, no deja de haber aquí un tono un tanto sombrío y tétrico en todo el conjunto. Qué es realmente esta película, una comedia, una aventura fantástica o un sentimental reencuentro familiar?
De todos modos, este film puede constituir un pequeño deleite para los amantes de la lectura y los libros. Así que tan sólo por eso vale la pena su recomendación. Inkheart se erige en una no muy rigurosa, pero al fin y al cabo, válida reivindicación de la palabra escrita.
