El ministro de Salud cree que uno de los factores que inciden en las altas tasas de muertes maternas y neonatales es que el 60 % de los médicos no aplica el protocolo establecido para labores de parto y atención a recién nacidos, con lo que se señala que negligencia o inobservancia se asocian a la prevalencia de ese drama.
Aunque el doctor Rafael Sánchez Cárdenas también atribuye responsabilidad al sistema sanitario, por tan elevado número de decesos, se ha referido a un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que arrojó que solo el 40 % de los facultativos aplica las recomendaciones establecidas para evitar esas defunciones.
El mayor número de decesos de parturientas y recién nacidos ocurre en hospitales del Gran Santo Domingo, San Cristóbal, Santiago, La Vega, San Francisco de Macorís, Puerto Plata, Barahona y Baní, donde se supone que los hospitales tienen mayor dotación de equipos, medicamentos y recursos humanos.
Difícil resulta entender que el 70 % de la mortalidad se concentra en nueve provincias donde se dispone de tecnología, insumos y especialistas, por lo que lo revelado por el ministro de Salud referido a la inobservancia de protocolos médicos cobra mayor vigor como factor incidente en el alto número de muertes maternas y neonatales.
República Dominicana, que en 2018 experimentó el mayor crecimiento económico de la región (7 %), figura entre los primeros países con mayores tasas de mortalidad materna y neonatal, (106 mujeres por cada 100,000), lo que resulta altamente vergonzoso y absolutamente inaceptable.
El doctor Sánchez Cárdenas, quien compareció como invitado al almuerzo semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, cree que con la implementación del sistema de Atención Primaria, mejorarían los servicios y por consiguiente se reduciría el número de muertes de mujeres y niños, pero de lo que se habla es de negligencia e inobservancia.
Ante tan contundente denuncia sobre violaciones del protocolo de atención en partos y atención a recién nacidos, el Colegio Médico está compelido a intervenir ante sus afiliados, a los fines de ayudar a conjurar un tipo de inobservancia que se asocia a dramáticas estadísticas sobre esos tipos de mortalidad.
A lo que se aspira es a que instituciones públicas del sector salud, clínicas privadas, gremios profesionales y administradoras de riesgos de salud aúnen esfuerzos para reducir sustancialmente las altas tasas de muertes maternas y neonatales.

