SACO, Maine, EE.UU. (AP).- En Hollywood dicen que la nueva tecnología de Tercera Dimensión y las películas de gran calidad que la emplean representan nada menos que una revolución cinematográfica, pero para los estadounidenses que viven a horas de distancia de una sala de cine especial para proyectarlas, el mundo del cine sigue siendo plano. Para la gran mayoría de los espectadores, las ofertas de películas 3-D y las campañas de propaganda no son más que una burla irritante.
Debido a la falta de créditos y el costo elevado de los nuevos equipos, la gran mayoría de los cines no pueden exhibir películas en 3-D. Por ejemplo, en Maine, se cuentan con los dedos de una mano las salas que exhibieron «Up», la nueva película de Pixar Animation, estrenada la semana pasada.
Los que no han efectuado la transición costosa corren el riesgo de perder clientes que están dispuestos a viajar a otra sala para verla en ese formato, dijo Bob Collins, gerente de mercadeo de la cadena Cinemagic, que exhibe películas en 3-D en su sala de Saco desde hace más de un año. «Una cadena que no posea la tecnología 3-D se va a encontrar en una situación muy difícil porque va a perder clientes», dijo.

