París, EFE. El Gobierno francés intenta evitar un nuevo desplante de la selección ante el partido que mañana tiene que disputar con Sudáfrica, en medio de un aluvión de fuertes críticas contra el equipo procedente de los medios, los ciudadanos y de los políticos.
La ministra de Sanidad y Deportes, Roselyne Bachelot, lanzó un llamamiento a la «responsabilidad y dignidad» de los miembros de la selección y de los responsables futbolísticos y confirmó que va a estar con ellos hasta el encuentro de mañana.
«En cuanto a la necesaria investigación, la haremos evidentemente sin ninguna complacencia en cuanto los ‘bleus’ vuelvan a nuestro país, un retorno que espero lo más tarde posible», señaló Bachelot, en alusión a que, pese a las mínimas posibilidades, confía en que Francia pase a la siguiente ronda.
La ministra intentaba, probablemente sin nombrarla, conjurar la hipótesis mencionada por algunos medios de que los jugadores podrían embarcarse en un nuevo desafío y negarse a enfrentarse a Sudáfrica.
Francia llega a este partido con un solo punto 8el del empate ante Uruguay) y ni siquiera una victoria sobre los anfitriones le garantiza el acceso a octavos, ya que una igualada entre México y Uruguay, con cuatro puntos cada uno, le deja fuera.
El titular de Inmigración y de Identidad Nacional, Eric Besson, se quejó hoy de que «en el extranjero todo el mundo se ríe de nosotros» por el «clima venenoso en la selección francesa» e instó a los jugadores a que «vuelvan al campo y jueguen al balón».

