Escasi seguro que cuando Carlos Marx y Federico Engels concibieron el “manifiesto comunista”, sin lugar a duda su opus magnum, nunca consideraron la posibilidad de que el hombre pudieraalguna vez ser capaz de negociar su dignidad. Es fácil colegir que fuera así, si se piensa en la obra literaria de autorescontemporáneos con los insignes germanos, como lo fueron Fiódor Dostoievski, Antón Chejov y LeónTolstoi. En sus novelas y cuentos, estos prohombres universales elevanla moral a un estadio sublime.
Se me ocurre, acaso en un exceso de abstracción filosófica, que si Marx resucitara ¡María santísima lo libre!se rasgaría las vestiduras, y ante la impotencia lloraría como un niño. Y es que contrario a sus predicciones, en las que sostiene que la clase obrera a consecuencia del abusivo sistema capitalista se rebelaría contra sus opresores,la gente se oferta para cualquier despropósito a fin de obtener dinero. Es feo y lastimero decirlo; sin embargo, hace mucho que la integridad no es más que una quimera.
Basta con cambiar los canales del televisor para constatar que vivimos en una época de perversidad y degradación. Hay que ver cómo el morbo se enseñorea en las mentes de los llamados faranduleros cuando dan a conocer sus desconcertantes primicias. En estos días un sujeto de nombre Frank Cairo que produce o solo conduce el programa Paparazzi TV, se regodeaba al informar con un descaro de antología que a la otrora cantante infantil MileyCirusle ofrecen un millón de dólares para que sea parte en una película pornográfica.
La verdad es que no avizoro nada bueno para el futuro que le espera a las generaciones emergentes. Es imperdonable que el libertinaje haya relegadoal talento y que riquezas obtenidas por vías indecorosas sean parte de la razón de vivir. ¡Ojalá que la sociedad actual haga conciencia de quevivimos en tiempos patológicamente podridos!O, ¿es que estamos resignados a que la podredumbre que nos arropa sea el legado infame que deban recibir nuestros hijos y sus descendencias? Por Dios, ¡nooo!…
por: Jorge Herrera De León

