El embajador de Estados Unidos vaticinó este lunes que muy pronto esa nación será gobernada por un presidente latino, y dijo que esa persona bien podría estar hoy cursando la secundaria o la universidad, o tal vez se está desempeñando como político.
El criterio de Raúl Yzaguirre es externado en su columna E Pluribus Unum, que se publica este lunes en El Nacional, en la que señala que no le cabe la más mínima duda de que esa persona ya está entre nosotros.
Es más, si las convenciones republicanas o demócratas de 2012 han de servir de guía, el día en que se elija un presidente latino puede estar más cerca que lejano, dice uno de los párrafos de la columna del diplomático Yzaguirre.
Recordó que durante las convenciones celebradas recientemente se destacaron estrellas nacientes de la comunidad hispana, entre ellas el senador Marco Rubio, de la Florida, quien habló durante la Convención Republicana sobre la vida de su abuelo en una zona rural de Cuba y el difícil camino que tuvieron que trillar sus padres como inmigrantes en Estados Unidos.
Precisó que igual lo hizo el alcalde Julián Castro, de San Antonio, Texas, quien pronunció el discurso principal de la Convención Demócrata y habló con gran sentimiento sobre su abuela, quien llegó a Estados Unidos huérfana y trabajó toda su vida como criada, cocinera y niñera.
Tanto los comentaristas como los forjadores de opinión en los medios de comunicación, de todos los partidos políticos, felicitaron a Rubio y a Castro por las palabras pronunciadas. Algunos hasta llegaron a sugerir que los dos podrían encontrarse cara a cara en una futura contienda electoral para la presidencia estadounidense, dice otro de los párrafos de la columna.
Yzaguirre sostiene que ha quedado claro que ya pasaron los días en que la presidencia de los Estados Unidos era un club privado limitado a los hombres blancos, anglosajones y protestantes, y recordó que John Fitzgerald Kennedy fue el primero que rompió la barrera.
UN APUNTE
Yzaguirre recuerda, entre otros datos, que en 1984 Walter Mondale, candidato demócrata para la presidencia, eligió a Geraldine Ferraro como su compañera de boleta, convirtiéndose en la primera mujer en aparecer en la boleta presidencial de uno de los dos principales partidos políticos estadounidenses.

