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Irrespetan peatones ciudad de Santiago

Irrespetan peatones ciudad de Santiago

SANTIAGO.   Las aceras, áreas  para ser utilizadas por las personas al caminar, en esta ciudad paulatinamente  pierden su esencia, fundamentalmente gracias a la abulia de las autoridades para preservarlas como dictan las reglamentaciones municipales. El desorden que arropa esas partes de muchas calles y avenidas trastorna  lo que debiera ser su normal uso por parte de los peatones, quienes se ven en la necesidad de caminar por las vías por donde transitan los vehículos, a riesgo de ser atropellados, como muchas veces ocurre.

En el centro de la ciudad y en los barrios es común observar todo tipo de obstáculos en las aceras, los que se multiplican cada día en vez de ser reducidos, gracias a la inercia de las personas electas o designadas en cargos municipales para imponer  las ordenanzas.

Materiales de construcción o grandes cantidades de desechos producto de la reparación de viviendas son amontonados en cualquier parte, incluso en el “centro histórico” de la ciudad, los que permanecen en esos lugares por semanas, sin que los responsables sean conminados a retirarlos y llevarlos a  donde no entorpezcan.

 Vehículos estacionados sobre las aceras, muchas veces de forma tal que impiden caminar, obligan a los usuarios a hacerlo por las vías reservadas para el tránsito de vehículos.

Hay casos en que propietarios de automóviles y vehículos pesados los estacionan por tanto tiempo que los protegen con lonas contra las inclemencias del tiempo.

 Allí permanecen hasta que sus dueños quieran porque  las autoridades municipales no hacen nada para corregir  la irregular práctica.

Dueños de viviendas que con el paso del tiempo decidieron construir anexos en los techos, han preferido instalar las escaleras que conducen al segundo nivel en las aceras, lo que ha provocado que transeúntes sufran encontronazos con esos salientes, al no advertir a tiempo que su espacio para caminar ha sido ocupado por una construcción.

Motores, carretillas, bicicletas, burros y caballos son “estacionados” en las aceras, con el consiguiente inconveniente para que los peatones utilicen con libertad esos lugares.

Ni hablar de los residentes en muchas casas, especialmente de barrios, quienes se sientan con otras personas en las aceras, impidiendo que los peatones las usen.

 Tomando como pretexto el calor que afecta la población en estos meses, los convites callejeros son más frecuentes.

 A todo esto se suma la instalación de ventas de productos en las aceras, casi todo ocupando varios metros de largo y ancho.

 Desde batatas horneadas y cocos de agua, pasando por paleteras, ventas de frutas, puestos de comida rápida, frituras y chucherías son ofertados en las aceras, sin que las autoridades  municipales hagan algo por regular esas improvisaciones que afectan el  libre tránsito peatonal y afean la ciudad.

Los talleres de mecánica, ebanistería, pintura, desabolladura, de neveras y tiendas que exhiben sus productos utilizando las aceras, también forman parte del desorden que  arropa a Santiago, cuyos residentes esperan impacientes que el orden y el respeto viales de antaño vuelvan a ser parte de la cotidianidad.

El Nacional

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