Opinión

Islario

Islario

¿País i  nagotable?

Nuestro país se publicita en el exterior como una cantera “inagotable” de tesoros y maravillas naturales.

Reconforta y enorgullece ver hermosas imágenes de nuestras playas, ríos y montañas, así como instantáneas preciosas que retratan “el ser esencial” del dominicano: afable, “seductor”, trabajador,  y sin dudas; el más hospitalario de El Caribe.

“Somos un pueblo que canta” y encanta. Y más de un forastero ha testimoniado como verdadero e inolvidable este aserto publicitario; cuya eficacia mercadológica se presenta como paradigma en algunas las escuelas de comunicación de nuestras universidades.

Y ya se sabe que “placer sin límites” y gran diversidad de delicias culinarias, esperan a todo ser “vivo” que ose explorar con buen ánimo nuestras primacías.

Aunque a decir verdad, en la búsqueda de los tesoros perdidos en El Caribe, hay márgenes que inquieren pruebas de impacto e historias rasgadas cuyo contrapeso, permanece como daño colateral, ávido de enfoques objetivos y trabajos de campo independientes.

Por ejemplo, imaginemos que la Barrick Gold fue entusiasmada por la hermosa y costosa (US$) campaña publicitaria pautada en CNN, SONY y TNT (canales televisivos norteamericanos de gran escalada social y envidiable rating) por el Ministerio de Turismo, y que eso de “inagotable” fue lo que “casualmente” prendió la lucecita roja y amarilla del oportunismo sin consecuencias de su directorio, y la ambición desmedida de sus socios locales, provocando el desmadre medio ambiental que hoy mal ocultan, y vilmente tratan de justificar.

Pero lamentablemente es cierto que nuestro país es inagotable, y que los dominicanos padecemos  una “alegre tristeza”.

Nos roban y humillan. Nos engañan y golpean. Nos reducen e inadvierten. Nos secuestra e irrespetan. Nos desesperan y rematan… Pero sonreímos al visitante y componemos “el mejor cuadre” de nuestro esqueleto, para el necesario video comercial o la imprescindible foto para postal.

Somos inagotables y pendencieros, sí, aunque hartos, angustiados, robóticos, contaminados y encanallecidos.

El Nacional

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