El sector agropecuario ha contribuido de manera permanente al crecimiento de los demás sectores de la economía a través de una permanente transferencia de recursos, expresó el Dr. Max Puig, Candidato Presidencial de la Alianza por la Democracia (APD), en el XII Encuentro Nacional de Dirigentes Agropecuarios organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD).
La producción, en sentido general, y el sector agropecuario de manera particular, no han estado en el centro del modelo de crecimiento que ha regido en el país durante los últimos cincuenta años, expresó el Cándidato.
No se puede hablar de un cambio del modelo agropecuario si no nos planteamos, al mismo tiempo, un cambio general que permita superar el modelo de crecimiento económico con injusticia social,
Dijo que lograr aumentar la productividad en el sector agropecuario se requieren políticas macroeconómicas a favor de la producción y el establecimiento de reglas claras que favorezcan la seguridad, rentabilidad y competitividad de los productores agropecuario, como el establecimiento de políticas fiscales, monetarias, crediticias, comerciales, cambiarias, de ingresos
La evolución de la economía los últimos tiempos nos da una idea clara de lo que ha venido ocurriendo. De 1980 a 2010 el crecimiento del PIB total ha sido superior al 4.3 por ciento anual, mientras el crecimiento del sector agropecuario fue apenas superior al 1 por ciento al año expresó el Candidato.
Dijo que este crecimiento tan lento de la agropecuaria es el reflejo de las formas de producción, de financiamiento, de distribución y de consumo que prevalecen en el sector. Dijo que el desarrollo del sector se ve constantemente frenado por la cantidad de recursos que este genera que son apropiados por otros sectores. Me refiero a los intermediarios y usureros que terminan recibiendo el grueso de los beneficios en detrimento de los productores.
Al término de la cadena, el consumidor paga precios muy altos. Pero ese consumidor tiene ingresos limitados pues la dominicana es una economía de bajos salarios. A su vez, los altos precios al consumidor presionan a favor del alza de los salarios. Finalmente, este afecta a los propios productores agropecuarios que se ven obligados a pagar salarios cada vez más altos sin que mejore su productividad a causa de la sangría de que son objeto de parte de intermediarios y prestamistas. El resultado es que los trabajadores dominicanos abandonan el campo, con la subsiguiente inmigración haitiana.
Propuso, establecer un nuevo modelo económico que vaya más allá del simple crecimiento de la economía y permita el desarrollo humano, en el cual deben ser transformadas las instituciones públicas del sector.: ministerio de Agricultura, el Instituto Agrario Dominicano (IAD), el Consejo Nacional de la leche (CONALECHE), la Dirección General de Ganadería (DIGEGA), el Consejo de Seguridad Alimentaria y el BAGRÍCOLA, que requiere ser capitalizado y enteramente transformado.
Asimismo expresó que la transformación de la agropecuaria nacional debe ser respaldada por una amplia transferencia de recursos públicos al sector, con una inversión adecuada para el mejoramiento de la infraestructura rural: construcción de caminos, escuelas, hospitales y centros de atención en salud, obras de riego y otras no menos importantes.
Dijo que se deben fortalecer los centros de formación de profesionales agropecuarios con alta capacidad. Al mismo tiempo se debe propiciar una estrecha relación entre el sector laboral y las instituciones educativas y establecer planes de formación técnica y profesional de alto nivel y transformar los planes y programas de estudios de las carreras agropecuarias y forestales a nivel superior acorde a las necesidades del país.
Al mismo tiempo que se incrementen los politécnicos agropecuarios en las zonas rurales para incrementar la oferta de técnicos al sector, sostengo se deben desarrollar planes que dignifiquen las condiciones de vida de los profesionales agropecuarios.
Consideró que se debe unificar el sistema de tenencia de tierras de tal manera que se aumente la formalidad y se cuente con mayores niveles de estabilidad y garantías. De la misma manera, doy todo mi respaldo a la aceleración del proceso de reconocimiento de la plena propiedad de las tierras que laboran los parceleros de la Reforma Agraria.
