Confieso que nunca he confiado en las direcciones nacionales de inteligencia, porque nunca he entendido lo que esos aparatos entienden por “nacional”. Dada su historia, en todos los países, de defensa de lo anti-nacional, en su afán por preservar la injusticia social, mi alergia por esos aparatos raya ya en urticaria.
Los ejemplos de la actuación de estos aparatos defendiendo la peores dictaduras abundan, aquí era vox populi la supuesta admiración de muchos oficiales del DNI por el aparato análogo de Pinochet, y en la ERA con el terrible aparato Duvalierista.
Sospecho que muchos de los que conformaron el otrora SIM pasaron al DNI, de ahí su supuesta complicidad en la protección de calies y asesinos de la dictadura trujillista, entre ellos el innombrable Johnny Abbes, jefe del SIM y la 40.
Las noticias de su supuesta captura y asesinato en Haití, por “haber participado en un complot contra Duvalier” nunca fueron claras ni convencieron a nadie. ¿Por qué iba ese monstruo de la tortura, el asesinato y la autopreservación a arriesgar la vida en un complot contra viejos aliados?
Recientemente nos visitó un compañero que dijo tener pruebas de que Johnny Abbes ha estado viviendo en Washington Heights, con su mujer, una dominico-haitiana de San Juan de la Maguana, desde hace tres décadas, con una identidad peruana. Ese compañero visito todas las fundaciones patrióticas para informarles, pero como estas están reducidas a clubes de nostalgia, se limitaron a pasarse la información entre si y a contactar algunos medios informativos norteamericanos.
Ahora el problema parece ser que el DNI se enteró y se encargó de acosar al compañero en su retorno a USA, lo cual parece indicar lo que siempre hemos sospechado: que el DNI ha conocido todo el tiempo el paradero de Johnny Abbes García, su dirección y alias.
Habría que descubrir que interés pueden tener los organismos de seguridad norteamericanos para albergar a un hombre que fue peor que los criminales nazis, en supuesta complicidad con el DNI. Una pregunta que hacemos al presidente Danilo Medina y desde luego a la embajada norteamericana.
Ahora que amenaza el retorno del trujillismo vía la nefasta presencia de su nieto, la extradición de Johnny Abbes al país y su enjuiciamiento, serviría no solo para que este purgara sus innumerables crímenes, sino para recordarle al país lo que fue una dictadura que hoy se trata de presentar como “nacionalista”, porque el dictador siempre considero al país como su finca personal y como burgués incipiente se encargó de manejarla con “eficiencia” para su beneficio, el de su familia, y cercanos allegados.
Ese es el único modo de honrar la memoria de nuestrosmártires.

