Opinión

Jueces y política

Jueces y política

Ante la inminencia de la integración de la nueva Suprema Corte de Justicia, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior Electoral, ha estado muy sobre el tapete, como una especie de terrible amenaza, la posibilidad de que la selección esté signada por un matiz esencialmente político.

 Pretender que el tema esté despojado de su naturaleza política, es pecar de ingenuo y olvidarse de la propia composición del órgano llamado a realizar la selección. En efecto, el Consejo Nacional de la Magistratura lo conforman ocho personas, de las cuales, sólo los dos jueces de la Suprema Corte podría decirse que de manera relativa no son políticos porque ellos, de igual forma, fueron escogidos por el CNM que, como vemos, respira política por todos sus costados.

 Esa circunstancia nos fuerza a ser realistas y aceptar que, pese a lo que puedan ser nuestros deseos, el influjo de la política no podrá ser desarraigado del proceso de  integración de las altas cortes.

 Lo triste es constatar cómo la presencia de la política en algún acontecimiento nacional es percibida como fuente de contaminación. No genera confianza saber que algo vital para la patria está depositado en las desacreditadas manos de la clase política. Eso es de una trágica significación porque no resulta previsible que ese escenario pueda cambiar en un futuro mediato.

 Nada tan lamentable como la certeza de que los responsables de impulsar este proceso van a hacer un uso abusivo de la prerrogativa de conformar órganos trascendentes para la vida democrática del país. Que nadie se sorprenda de que todo culmine en una repartición de puestos en función de conveniencias politiqueras de la peor catadura.

 Los precedentes no abonan el optimismo. Fueron las mismas fuerzas las que integraron la Cámara de Cuentas y la Junta Central Electoral y la historia, por conocida, no precisa ser reiterada. No cedieron en el control de organismos que fueron entregados a incondicionales al índice que los señaló.

 El riesgo de que se repita la historia se incrementa por la coincidencia de que la integración coincide con un período electoral que podría producir cambios en la conducción del poder ejecutivo y sería de tontos suponer que quienes tienen la oportunidad de conformar estos órganos a su imagen y semejanza se van a revestir del talante democrático que nunca han tenido para colocar, por encima de sus intereses, los de una democracia tan necesitada de aliento como la esta.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación