Conozco en Jarabacoa a una mujer muy bonita con serios problemas emocionales. Fue adoptada cuando niña por una familia capitaleña, como miles de nuestras niñas, con promesas de escolaridad, mejor vida, etc. Cuando tenía once años fue violada por el dueño de la casa, quien siguió abusando de ella hasta que la embarazó, pero la esposa, vergonzosa reacción típica, en vez de denunciar al marido acusó a la niña y la expulsó.
Es uno de los cientos de casos que conozco. En otro, me presentaron una muchacha muy bonita que tuvo que salir de su trabajo por un gerente -dominicano-, que tenía como costumbre abusar sexualmente de sus empleadas.
El canalla, aun hoy sigue haciendo lo mismo. Me llamaron de España varias amigas para preguntarme sobre la denuncia sobre Julio Iglesias, con escepticismo porque esas muchachas no lo denunciaron aquí, sino allá. Les dije que en este país, a pesar de cualquier legislación existente, o Código Penal, es muy difícil que un/a abogado/a defienda a una infeliz, o infelices, contra un poderoso, sea embajador, cantante , o empresario.
Ya hemos visto las dificultades y años que han sufrido las víctimas de Epstein para denunciar sus tragedias, denuncias que inclusive un mal dominicano llamado Alex Acosta, archivó cuando era fiscal en Florida.
He visto ahora dos programas. Uno serio, el de Nuria, donde entrevista al periódico que realizó la investigación sobre las denuncias no de dos, sino de quince, empleadas de Julio Iglesias, durante tres años. Y otro de un infame programa de radio y TV, que en su sensacionalismo no dudó en dar a conocer los nombres de dos de las denunciantes, obviamente dudando de ellas porque son unas infelices.
Ya los requisitos de su empleomanía son un dedo acusador contra el cantante. Debían ser jóvenes, mulatas, bonitas, no tener educación formal, lo cual las hacía víctimas ideales y, someterse a exámenes ginecológicos. De eso el periódico español tiene pruebas, conoce la clínica en Cap Cana que les hacía los exámenes y al psicólogo que las entrevistó cuando entraron en crisis.
En otro programa, otro presentador dominicano decía que Iglesias no podía haberlas violado porque tenía un problema “fisiológico”, sobreignorando lo que denunció Vargas Llosa en su Fiesta del Chivo, cómo Trujillo violaba las adolescentes con los dedos, como ellas denuncian.
Solo sé lo que me contó una amiga que participó en una fiesta de ese señor, donde también estaba Miranda y, me relató asqueada, como Julio flirteaba con ella abiertamente frente a su esposa, en un abierto irrespeto hacia las dos. Si eso es con una de su clase, imaginen lo que podía hacer con las infelices muchachas nuestras que contrataba.

