No gozó de mayor difusión y apenas se debatió, pero la evidente evasiva no ha restado impacto al informe del Foro Económico Mundial que colocó el sistema judicial de República Dominicana entre lo menos independientes del planeta. Entre 137 naciones, los dominicanos están en el lugar 130, sin dejar de llamar la atención que un país que está en el penúltimo puesto en la clasificación, como Ecuador, tiene en la cárcel a su vicepresidente imputado por un delito de corrupción.
Aunque es verdad que hay muchos jueces honestos, son tantos los escándalos que han manchado el Poder Judicial que con razón la imagen del sistema está por el suelo. Que los jueces sean peledeístas no es causa para que el régimen sea tan mal evaluada. ¿Quién no tiene sus simpatías políticas? Lo que ha empañado la credibilidad del Poder Judicial es que el interés político ha prevalecido sobre el jurídico en los casos de corrupción, incluso hasta en los expedientes elaborados por el propio Ministerio Público.
Mientras por aquí la Justicia es vista plegadaal poder político en otros países de la región el Ministerio Público y los jueces han dado señales de una independencia que genera mucho optimismo en la lucha contra el enriquecimiento ilícito y la depredación de los recursos públicos. De no ser por la independencia del sistema judicial, en Brasil, Colombia, Perú, Panamá y Ecuador, el caso de los sobornos de Odebrecht estuviera estancado.
No hay que hacer un recuento de los casos que han afectado negativamente la administración de Justicia. No porque sea prolijo, sino innecesario. Los más sonoros están a la vista. Tal vez merezca que se le preste atención a las nuevas sanciones que ha dispuesto Canadá contra el Gobierno de Venezuela, porque entre las causas están precisamente la falta de independencia del sistema judicial. Se podrá hablar de injerencismo, pero la realidad es que en estos tiempos el Poder Judicial no puede actuar como brazo jurídico del poder político. Por el papel tan siniestro de los magistrados venezolanos también Estados Unidos les ha revocado el visado, además de aplicar otras acciones.
Mientras por aquí se apaña, la lucha contra la corrupción ha cobrado tanta dimensión que ahora mismo en Argentina hay están presos un exvicepresidente y un prominente exministro. Y no se descarta que hasta la propia expresidenta Cristina Fernández pueda terminar tras las rejas.
El criterio sobre la justicia es peor que las malas notas en competitividad y otros baldones, porque tiene que ver con la seguridad jurídica. Si la justicia dominicana no asimila las evaluaciones y el proceso que se verifica en América Latina, no solo se afectaría más la imagen del país, sino que algunos de sus representantes podrían correr la misma suerte de los magistrados venezolanos.

