Opinión

La “paz” de  las bases

La “paz” de  las bases

Ricardo Martinelli y Álvaro Uribe Vélez, junto a colaboradores del primero como Juan Carlos Valera y Raúl Mulino, y a servidores del segundo como Freddy Padilla, Gabriel Silva, Juan Manuel Santos y Mario Montoya, son, en esta parte de la historia de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina,  piezas de la abyección y el servilismo.

  La instalación de bases militares como recurso para dar continuidad a la política de sometimiento y neocolonialismo, tiene como responsables visibles al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a la secretaria de Estado de ese mismo país, Hillary Clinton.

El millonario Ricardo Martinelli, en Panamá, como el  ultraderechista Uribe Vélez, en Colombia, encabeza un gobierno servil, dispuesto a  entregar, por piezas o entero, el territorio de su país al poder estadounidense.

 El anuncio de que serán instaladas cuatro bases en el marco de un acuerdo entre la Policía, el Servicio Nacional de Fronteras y el Servicio Nacional Aeronaval, es calificado por prestigiosos analistas políticos de Panamá como una cortina de humo con la cual se pretende encubrir la realidad de que se trata de bases para poner a disposición del Comando Sur de las agencias de espionaje  yanquis.

En septiembre pasado, tras reunirse con Hillary Clinton, informó que le había cedido dos bases navales a Estados Unidos. Ahora resulta que son  cuatro bases.

La primera base “aeronaval” se ubicará en la Isla Chapera, en el Archipiélago de las Perlas, cerca de la Isla Contadora. La segunda  estará en Rambala, área turística  en la provincia de Bocas del Toro. La tercera, en Punta Coco, provincia de Veraguas, y la cuarta  en Bahía Piña, provincia de Darién, cerca de la frontera con Colombia. Esto es lo que informa la prensa panameña.

El vicepresidente Varela y el ministro de Justicia Mulino,  dicen que se trata de instalaciones “ netamente panameñas”, y, como era predecible, aseguran que van dirigdas a controlar el tráfico de drogas, la inmigración ilegal, el terrorismo y todas las demás piezas del catecismo imperialista.

  Eso dicen en Colombia Uribe y los suyos. Y  lo  dice y lo seguirá diciendo, en escenarios más solemnes, Barack Obama, quien, Nobel de la Paz y todo,  sigue la tradición de sus antecesores de mantener, a fuego y sangre, “a disposición del interés nacional de Estados Unidos” los recursos naturales de América Latina… El imperialismo sigue en sus tropelías, no hay duda.

El Nacional

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