Opinión

La brutalidad es delito

La brutalidad es delito

La Policía Nacional, a través de su vocero, el general Nelson Rosario Guerrero, declaró que investiga si cometieron exceso los agentes que golpearon a miembros de la “Coalición por una Educación Digna” por demandar frente al Palacio Nacional  que el Gobierno cumpla lo establecido en la Ley 66-97, asignando al sector Educación un monto equivalente al 4% del Producto Bruto Interno. ¡Los dueños del látigo siguen mintiendo!

¿Por qué el poder político se arroga el derecho de otorgar a la Policía licencia para abusar y hasta para matar? No es exceso, sino delito, la acción de empujar y golpear y empujar a quienes participan en una marcha pacífica, igual que la de abusar de una persona detenida. La palabra exceso, es un eufemismo utilizado durante décadas por los sustentadores del autoritarismo.

En febrero de 1996, cuando militares mataron a un niño haitiano y dejaron inválida la madre de éste, el entonces jefe del Ejército, Iván Aquiles Hernández  Oleaga, dijo que indagaría si hubo exceso.

 Hoy, como ayer, hay que tomar esa promesa como el anuncio de otro episodio de impunidad.

En julio pasado, la represión a una  manifestación contra la brutalidad policial, dejó como saldo  una lesión (tres costillas fracturadas) al dirigente izquierdista Narciso Isa Conde, y lesiones de diversos tipos a otros manifestantes. En ese momento, el jefe de la Policía era el mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, quien hoy es asesor policial del presidente de la República.

Hoy, el general José Armando Polanco Gómez, habla de posible exceso, pero no  de abuso y  brutalidad, para no calificar como delito  la acción policial.

Los agentes actuantes en la manifestación en las cercanías del Palacio, dijeron que cumplían “órdenes superiores”.

Claro, órdenes de quienes violan la Ley de Educación, órdenes de quienes en julio pasado ordenaron reprimir una protesta contra las ejecuciones extrajudiciales y la brutalidad policial, órdenes de quienes pagan  millones de pesos a sus socios y protegidos para que suministren un desayuno escolar que  intoxica… Órdenes de Franklin Almeyda, de Polanco Gómez, y de Leonel Fernández. En el pasado, se escribieron crónicas similares con nombres como Hipólito Mejía y Joaquín Balaguer.

¿Con qué derecho utilizan el abuso como recurso político? ¿Con qué derecho niegan el acceso a la escuela y el derecho a recibir  educación de calidad a millones de niños? El Partido Revolucionario Dominicana y la mal llamada oposición electoral, por estar divorciados de las mayorías, no pueden convocar acciones de masas contra el abuso, pero la fuerza de este pueblo, despojará del látigo a los títeres, a los titiriteros y a todos los agentes del abuso. La brutalidad policial es el sostén de la desigualdad social… ¡Basta!

El Nacional

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