Opinión

La brutalidad policial no mata la rebeldía

La brutalidad policial no mata la rebeldía

Las agencias controladas por el poder imperialista no   dieron al hecho el despliegue que suelen dar a las manifestaciones de las Damas de Blanco y a las actividades del exilio cubano de Miami; pero  es impactante la imagen:  agentes policiales lanzaron gas pimienta a Dorli Rainey,  estadounidense de 84 años, maestra retirada y activa en los  movimientos por   los derechos humanos.

 Rainey apoya al grupo Occupy Wall Street. Algunos comentaristas preguntan si lospolicías  pensaron que era una terrorista. En realidad, golpean los símbolos de la protesta para acallar las manifestaciones.

Los estrategas prefieren que los dirigentes del sistema paguen el costo político de golpear a los símbolos, porque entienden que es urgente aniquilar el movimiento.

En octubre pasado, junto a otros 19 activistas de Occupy Wall Street, había sido detenida la activista Cindy Sheehan, quien entre los años 2005 y 2007, estuvo en primera fila entre las madres que formulaban a George W. Bush la pregunta: “¿Por qué murió mi hijo?”

Sheehan ha protestado por la continuidad del uso de la fuerza durante el gobierno de Barack Obama. En noviembre, viajó a Cuba. En un acto simbólico, entregó la cadena de oro que conserva como recuerdo de Casey (su hijo muerto en Irak en el 2004), a Mirtha y Magaly, madres de Antonio Guerrero y Fernando González, en préstamo hasta que retornen a su tierra los cinco antiterroristas retenidos en Estados Unidos, cuatro de ellos aún en prisión.

Dorli Rainey, de 84 años, y Cindiy Sheehan, de 54, se han sumado  al movimiento global en demanda de  mejores condiciones de vida y de trabajo.

El gas pimienta y los golpes en escenas tomadas durante las protestas estudiantiles en  Chile y en Colombia, o  en las marchas contra los ajustes en Estados Unidos, Francia, Bélgica y otros países, son elementos definitorios de un Estado  policial global.

  La insistencia  en revertir  conquistas sociales, evidencia lo que el poder quisiera ocultar: la ilegitimidad de un sistema que se sustenta en la injusticia y  en la desigualdad.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación