POR: Andrés Fortunato Victoria
Coronel, mañana 19 de mayo se cumplen 49 años de que nacieras para siempre en el inmenso corazón de la patria. Aquellas balas que te inmortalizaron junto a otros colosos del honor y la dignidad no sabían que te elevaban por siempre a la altura infinita de la gloria. Los que te dispararon no entendieron que estaban encubando un soldado que se agigantaba por encima de los sueños de la heroicidad.
Ese día no caíste: te agigantaste.
Después de ti, otros siguieron el camino que mostraron los destellos de tu gloria: hombres y mujeres. Si, mujeres como Yolanda Guzmán, soldados como el sargento Domingo Peña (Peñita). También el coronel Juan Lora Fernández, primer jefe de Estado Mayor del Ejército dominicano que muere fusil en manos defendiendo la institucionalidad de la Patria.
No te asombres, también aquel coronel que una vez convenciste para que formara parte del grupo de soldados democráticos que procuraba el retorno a la presidencia del profesor Juan Bosch y la vuelta a la constitucionalidad, el coronel Caamaño, también murió en las montañas dominicanas defendiendo el honor de esta Patria de Duarte, Mella, Sánchez y Luperón. Mucho más siguieron tu camino: el camino del deber.
Unos murieron; sufrieron todo tipo de calamidades, pero se mantuvieron firmes, solidarios y comprometidos con las mejores causas.
Lamentablemente le cuento, mi coronel, que otros no escogieron el camino del sacrificio. Escogieron caminos más fáciles.
Unos se mostraron conservadores, indiferentes, y otros han caído en la deslealtad hacia sus compañeros, se han tornados ingratos, fabricadores de rumores para sepultar honras de compañeros que han asumido la defensa histórica de los que han continuado defendiendo la Patria y luchando por la reivindicación de todos los constitucionalistas.
A estos ingratos, la envida los consume. El egoísmo lo deprime. Se han convertido en los “enemigos del triunfo ajeno”, como muy decía García Márquez.
Pero comandante seguimos hacia delante. Tal y como le explicaba anteriormente, hemos avanzado en la defensa de los hombres que creyeron en su propósito de que se respetara la Constitución de 1963 y se repusiera al presidenta Juan Bosch.
A esos militares había que defenderlo comandante, no podían morir en la miseria y el olvido.
Y eso hemos venido haciendo. Siento que usted haría lo mismo si hubiese estado vivo. Usted no se iba a cruzad de brazo ni a cometer la justicia de criticar y destruir la honra de quien hubiese asumido la defensa de los hombres y mujeres que fueron actores del acontecimiento cívico-militar del siglo XX.
Ahora coronel, hemos tratado de seguir lo que usted hubiese hecho. Continuamos construyendo un mejor futuro para sus hombres. No importan los que odian y destruyen, sino los que aman y construyen, como dijera el gran José Martí.
Comandante, después de tantos años olvido y sufrimiento de los militares que le siguieron, por el camino de la lucha por la democracia y la libertad, me complace informarle, que una semana antes de este, su 49 aniversario, todos los militares constitucionalistas recibimos jubilosos (hasta los ingratos, que no son muchos, por suerte).
La tercera parte de los 35 sueldos que mediante el decreto 155-12 dispusiera el expresidente Leonel Fernández y al que le ha dado fiel cumplimiento el actual presidente Danilo Medina, a quienes siempre agradeceremos este gesto histórico sin precedentes en nuestro país.
Comandante, descanse en paz, que usted es un coronel que sí tiene quien le escriba. Que Dios lo tenga en su gloria. Hasta pronto. Le continuaré informando… Señor.

