¿Qué Pasa?

La creatividad popular en Carnaval de Santiago

La creatividad popular en Carnaval de Santiago

Sobeida súper escoltada por el “FBI” y la “DEA” y Juan Pablo Duarte exigiendo el 4 por ciento para la Educación son algunas de las creaciones del carnaval de Santiago que actualizan acontecimientos puntuales latentes en el sentimiento popular.

La figura sonriente de “Sobeida” le dio un matiz risible a un sesgo trágico de la sociedad nacional.

Demás estaría decir que fue de las más retratada, aplaudida y se halla entre las que más llamó la atención.

Ciertamente, la comparsa se buscó a una joven lo bastante parecida a la mujer detenida en la cárcel en su condición de amante de un narcotraficante detenido en Puerto Rico.

En cuanto a “Duarte”, el actor cruzaba la avenida Las Carreras precedido por una lucha de espada entre patriotas dominicanos y “extranjeros” invasores del territorio.

El carnaval de Santiago tiene la particularidad de recrear notoriedades sociales, de “retratarlas” para la historia.

La vitalidad de esta fiesta se puede apreciar asimismo en la llamativa vistosidad de los disfraces: imaginativos, coloridos, cubiertos de espejos y cascabeles.

Una multitud esperó por horas el paso de las comparsas que en Santiago incluyen novedades pero asimismo han ido desapareciendo figuras como Nicolás Dendén, la tarasca, Papá mi hijo, y otros se han transformado.

A partir de al menos una década el carnaval fue asumido por la clase media cuando siempre fue popular y barrial.

Se ha convertido en un proyecto gerenciado, controlado y llevado a otras dimensiones.

Mientras, las caretas ya son verdaderas joyas de orfebrería artesana.

Están impregnadas de una creatividad espontánea y llenas de una fuerza expresiva importante.

Decenas de miles de personas presenciaron la muestra carnavalera de ayer desde la explanada del monumento a los héroes de la Restauración.

Las condiciones climáticas, que estuvieron lluviosas en la semana, mejoraron bastante para contribuir a una fiesta tranquila.

Sin embargo, el momento menos necesario era el del ruido excesivo en algunos negocios e incluso en la misma promoción del carnaval.

El Nacional

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