Lo importante no es como se comienza, sino como se termina. Esto a propósito de Cuba y sus líderes históricos encabezados por Fidel Castro.
No me siento experto sobre la Revolución Cubana, pero las últimas dos visitas a La Habana (en el último año), nos han dejado una preocupación de que ese bello modelo socialista construido sobre la base de principios humanistas, de solidaridad, igualdad, honestidad y amor; y que costara sangre, sudor y lágrimas termine mal, fruto de la falta de previsión y la acumulación de odiosos privilegios en unos pocos.
Esto podría echar a rodar por el suelo parte de sus postulados, y de paso las esperanzas de millones de ciudadanos del mundo que creemos en la viabilidad de su modelo revolucionario.
Fidel mismo se ha referido centenares de veces a esa lacra de su Revolución, citemoslo: Ahora que hemos abolido el capitalismo, ¿cuáles son los únicos explotadores que nos quedan? ¿Quiénes nos pueden explotar hoy? Hoy nos pueden explotar los que pretenden tener privilegios sobre los demás.
El privilegio puede ser un factor de explotación del pueblo trabajador. Contra toda manifestación de privilegio tenemos que luchar siempre enérgicamente. Nuestra ética no admite el privilegio, el amiguismo bajo ningún concepto….
Cercano al hotel donde nos hospedamos entre el pasado 7 y 11 de agosto, había colocado un afiche con la foto de Fidel y Raúl que se preguntaba: ¿Qué es el comunismo? Para de inmediato responderse: el comunismo es solidaridad, desprendimiento, sinceridad, honestidad en el trabajo, luchar por superar las dificultades, apoyo al indefenso Pienso que el contenido de esta propaganda busca estimular la conciencia en torno a respaldar a las autoridades en el proceso de apertura a un capitalismo controlado que han iniciado en los últimos dos años.
La Habana se ha llenado de tarantines de comidas y negocios varios. Centro Habana y sus barrios viejos, como El Vedado están abandonados y sucios, amen de que resulta evidente que las condiciones materiales de vida de los menos favorecidos por la revolución, se han deteriorado hasta tal punto que recurren a la mendicidad, la recogida de botellas, latas.
Las ofertas sexuales a turistas ahora son más descarnada, las calles andan llenas de desocupados y los sueldos no alcanzan para cubrir más allá de siete días del mes, y lo peor del caso es que el cubano luce desesperanzado perdiendo parte de esa alegría natural que les caracteriza.
Es evidente que ese deterioro tiene mucho que ver con las dificultades económicas que acarrea el gobierno, fruto de una crisis económica mundial, que se agudiza por los ramalazos del bloqueo, pero sobre todo de una falta de previsión que debe mover a la autocrítica de sus líderes, que saben del carácter revolucionario de la misma.
Una falta de previsión que les llevo a cerrar ingenios que hoy, ante el aumento de los precios del azúcar, abren a la carrera, una falta de planificación que les ha llevado a descuidar el turismo dejando en manos de esa tarea (codiciada y privilegiada por todos los cubanos.
Una conserje de un hotel cinco estrellas recibe al mes ingresos que podrían quintuplicar los que gana un médico generalista), en manos de los privilegiados y el amiguismo, los que lo hacen de la peor manera posible para que los que viajan a Cuba juren no querer volver.
También no fueron previsores con algunas fábricas, la producción agrícola y persistieron en gastar divisas en un internacionalismo que debilitaba al país olvidando que el mejor regalo que puede dar Cuba al mundo es su ejemplo, mostrar que si vale la pena el Socialismo.
Pienso, de corazón, con amor a ese proceso, que ellos pueden salir a flote. Las medidas actuales de apertura a negocios particulares ha de ayudar, a pesar de los que pueden sostenerse en ellos son precisamente de los familiares de desertores de la revolución, de los que fuera de Cuba se dedican a negocios sucios y que por tanto pueden mandar más dólares, y hacer que sus familiares sean más competentes que los que intentan simples obreros o amas de casa con esfuerzos propios.
Otra cosa es la rehabilitación de los ingenios, hay mayores incentivos a la producción agrícola, el turismo de salud tiene un mejor enfoque dentro y fuera de la isla, pero el mayor aporte que puede hacerse a la Cuba del 2011, 52 años después de su victoria armada, a los 50 de Girón, a los 49 de la Crisis de los Mísiles y muchas epopeyas gloriosas es la de eliminar los privilegios, perseguir la corrupción, desterrar el amiguismo y transportar todos los recursos así rescatados a los más desposeídos.
Esto abre un proceso de reflexión que sinceramente muestre el espíritu de solidaridad, igualdad y por sobre todas las cosas de amor que significa el socialismo, y que el mismo Fidel lo ha expresado miles de veces: Creo que los problemas hay que resolverlos también con moral, con honor, con principios, y es necesario apelar al sentido del deber de nuestros compatriotas, de nuestros trabajadores.
