Opinión

La cultura de la estafa

La cultura de la estafa

El colorido de las luces nos atrajo a todos, especialmente a Penélope, quien, desde el asiento trasero del carro, gritó: ¡Pizza! La oferta no podía ser más tentadora: 2×1, por lo que ordenamos la especial de la casa, en el entendido de que la segunda salía gratis. Craso error, porque la segunda consistía sólo en la masa con una base de queso y los demás ingredientes tenían un costo adicional de 40 pesos cada uno.

Mi enojo no pudo ser mayor al sentirme estafado, pero recapacité y recordé que estábamos en este hermoso pedazo de isla donde cada quién actúa a su manera, fijando precios, aumentando tarifas de servicios, mientras las autoridades sólo se preocupan por crear mecanismos para sacarles de los bolsillos en impuestos la mayor parte de los ingresos de los trabajadores de clase media.

Este hecho pudiera parecer insignificante, pero la realidad es que esto es sólo un eslabón en la cadena de engaños y estafas que ocurren en el país. Basta recordar lo que pasa con la tarifa de electricidad, teléfono, televisión por cable, y ni hablar del trauma que representa el llenado de un cilindro de gas.

En el tránsito, tanto el precio como la distancia de las rutas la establecen los choferes, al margen de lo que digan las autoridades gubernamentales.

La pobre Altagracita ya no encuentra que más hacer para que dejen de robar a los consumidores en las estaciones de gas propano o para que la banca comercial actúe con transparencia frente a los usuarios de tarjetas de crédito.

Es como si en el país comenzáramos una alocada carrera tras el galardón del mayor estafador, mientras quienes deben de imponer el orden miran desde la grada.

Todavía es tiempo de poner orden en la casa y preferible hacerlo ahora a menor costo, que dejar que el problema se escape de control y después haya que recurrir a medidas extremas. Pasó con los choferes, que ya no hay forma de poner orden en el tránsito sin el uso de la fuerza.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación