Entre la Loma de Miranda, Bahía de las Águilas y Marta Heredia, vivimos de sobresalto en sobresalto. Y no bien salimos de una tragedia llega otra y borra la anterior, en un país donde la desmemoria, especie colectiva de Alzheimer, es casi un mecanismo de defensa.
No sé por qué tanto alboroto con el caso de Martha Heredia, cuando permitimos que no fuera a la cárcel por haber atropellado a un infeliz en la carretera, haberse internado en una clínica, desaparecer raptada por su vaquero y luego, por el escándalo de los medios, argumentar que había tenido un caso de amnesia. Ya ahí, esa joven demostraba tener un serio problema de humanidad, como lo ha evidenciado ahora con esta especie de suicidio amoroso que ha sido el llenar de heroína los tacones de sus zapatos.
Es posible que ahora le dé otro ataque de amnesia y no identifique a quienes intentaron utilizarla como mula, que es a quienes hay que ubicar. Siempre he dicho que es en Irán donde manejan de manera más efectiva el problema del tráfico de drogas. Traficante que agarran traficante que ahorcan. Lo mismo se aplica a los y las traficantes de niños, a quienes fusilan sin miramientos.
Empero, lo que a mí me preocupa es que en este show mediático nos olvidemos de la niña a quien violó el cuñado, casi provocándole la muerte al embarazarla. Imagino que el sujeto está en prisión, que le meterán treinta años de cárcel y que desde luego lo llevaran a La Victoria, donde los reclusos harán justicia.
Ignoro también qué pasará con el bebe que tenga, porque condenarla a criar a un niño de su potencial asesino es más criminal que la violencia de la que ha sido víctima. Si ningún orfanato lo asume yo lo adopto, aunque a la que se debería de adoptar es a la niña.
Imagino que nuestro Congreso votará esta vez por la castración química de los violadores. Recuerden que la compulsión de violar no se cura con cárcel, porque es un problema cerebral. Por ley, hay que castrar químicamente a estos enfermos y hay suficiente experiencia en USA en el manejo de la inyección, como para que nos podamos asesorar y adoptarla como remedio definitivo a la bestialidad de los enfermos sexuales.
Sabemos que ha habido violadores en el Congreso, como aquel cuya esposa asumió el cargo (algo nauseabundo) cuando se le metió preso por violador de una menor a quien luego no le cumplió lo prometido. Precisamente por eso, para limpiar su imagen, esperamos este nuevo Artículo, y la erradicación del Artículo que condena el aborto terapéutico, mientras condona con su inacción estas obscenidades.

