Sin sonrojarse, en un acto de cinismo insólito, Leonel Fernández anuncia una dictadura superior en tiempo y espacio, a la que encabezó Trujillo. Fernández, quien siempre dijo estar de acuerdo con la separación de poderes y la alternabilidad en el gobierno, asegura que su partido se mantendrá en el poder otros 20 años.
La dictadura constitucional comenzó con la firma del Pacto de las Corbatas Azules que habilitó a Leonel, electoralmente, impedido por el nunca jamás de la Constitución anterior. Ese pacto traicionero, produjo la Constitución actual.
Fue un acto vil dirigido a impedir que el PRD llegara al poder. Ese pacto mantiene dividido y debilitado al PRD para que Leonel pueda volver sin problemas.
Aun con un PRD unido y fuerte, enfrentar a Leonel no será tarea de niños, no por la popularidad que puede tener, sino por el control de todos los poderes del Estado.
En el PLD nadie lo enfrentará con éxito. Danilo Medina es un aliado que le está pagando el favor de los 50 o 60 mil millones de pesos que gastó para llevarlo a la presidencia de la República.
El sometimiento hecho por Guillermo Moreno, a pesar de las pruebas presentadas en el documento ¡Nunca Más!, no tendrá mayores consecuencias. Ningún juez tendrá el coraje de condenar a Leonel Fernández. Sobre todo si le debe el cargo.
El anuncio formal de una dictadura, es un problema del país. Habrá que preguntar si el pueblo está dispuesto a padecer otra dictadura, o si está dispuesto a luchar para impedirlo en el terreno que demanden las circunstancias.
Una cosa es segura: Si este pueblo no se empodera, la dictadura de Leonel y sus seguidores, incluyendo a Miguel Vargas, será más larga que la noche oscura. Es dueño además de la Junta Central Electoral y el Consejo Superior Electoral, de las asaltadas altas Cortes, como dice Ricardo Nieves. Y es dueño o socio de cada vez más medios de comunicación. Y muchos de los llamados líderes de opinión, por agradecimiento, lo defenderán.

