La verdad es que Leonel Fernández habla como… y no lo siente. Elogia el memorable discurso de Danilo Medina, sobre todo la forma digna en que defendió el interés nacional en el caso de la Barrick Gold.
La dignidad que a usted, señor Fernández, le faltó cuando negoció el contrato con la Barrick permitiendo que el país recibiera tres, de cada cien dólares. Esa es la dignidad que le faltó también al presidente de facto del PRD, Miguel Vargas cuando instruyó a sus legisladores aprobar ese.
Es la dignidad que le faltó al Congreso; a los señores y señoras que con fervoroso entusiasmo aplaudieron el discurso de Medina, pero que con igual entusiasmo aprobaron el contrato, sin leerlo siquiera. En vez de aplaudir debieron meter la cabeza en un hoyo y decir: ¡Tierra trágame!
¿Dignidad? ¿Qué es para usted la dignidad? ¿Encabezar los gobiernos más corruptos que ha tenido la República Dominicana en toda su historia? ¿Es digno haber endeudado el país más que todos los gobiernos en la historia? Usted, señor Fernández, no puede hablar de dignidad, ni de decoro, ni de defensa del patrimonio de la nación. Usted no puede hablar con dignidad sobre Juan Bosch, y mucho menos sobre el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, porque usted negó el pensamiento y la acción de esos grandes hombres. ¡No hable, cállese!
Si usted tuviera un poco de respeto por los ciudadanos de este país, estaría en una cueva en silencio, esperando el juicio por lo menos de la historia, ya que usted se blindó en la justicia para impedir terminar donde merece.
Sobre el discurso de Danilo que me perdonen los que aplauden con delirio- no entiendo como dice que la Barrick es una empresa seria, como tampoco comprendo perdonen mi ignorancia- cuando asegura que la minera canadiense no tuvo la culpa de los términos del contrato, ni el gobierno tampoco. De todos modos, vaya mi respaldo a Danilo en lo relativo a proteger nuestros recursos naturales.

