No se podía esperar menos. Ni dejar de sorprenderse por la capacidad del cuerpo actoral que asumió el desafío interpretativo de una pieza de nivel dramatúrgico fuera de escala, como es La Duda (Doubt) escrita por Patrick Shanley. La pieza no casualmente es ganadora del Premio Pullitzer (2005) y logró nominar a a los Premios Oscar en el 2008 a Meryl Strepp y Philip Seymur Hoffman, apoyada sobre todo en el universo de sensaciones y sentimientos encontrados en torno a la incertidumbre y la duda de culpabilidad que la férrea y autoritaria Madre Luisa y el Padre Ängel, respecto de una vinculación impropia con un estudiante afroamericano ( que ha sido ubicado como haitiano en este montaje).
Lidia, !Gloriosa!
El nivel interpretativo que alcanza Lidia Ariza al desarrollar la estricta y arbitraria Madre Luisa, apunta a una de las mejores y más intensas actuaciones femeninas de este año. La Ariza está inacabable y sobrepasada a sus referencias por la fidelidad con que reproduce la intención del autor al presentar esta férrea personalidad.
Exmín Carvajal,con la tranquilidad de una producción asegurada logísticamente, se entregó a personalizar el Padre Angel, obteniendo un perfil claro y limpio del juvenil y activo sacerdote, injustamente acusado. Patricia Muñoz, como la Hermana- Maestra, parece haber sido sacada exactamente para ese papel.
Gracia y precisión en sus parlamentos. Exacta medida de lo dicho con gusto.
UN APUNTE
El Talento
La calidad del montaje se logró en base a un trabajo que incluyó la dirección de Germana Quintana; los talentos histriónicos de Carvajal, Lidia Ariza, Patricia Muñoz y Aidita Selman; la escenografía de Giamilka Fabián, la iluminación de Lillyana Díaz, la musicalización, regiduría de escena y asistencia de Diana Valck, el maquillaje de Karla Hatton. La labor de equipo concitó condiciones para un espectáculo teatral digno de respeto y admiración.

