Uno. Le hace un gran favor a Danilo Medina al colocarlo en posición de competir, una cuestión muy distante de la realidad, de acuerdo a testimonios de actuantes imparciales. Cambiar la percepción por la verdad parece ser la tónica. Cotuí fue una penosa muestra de frialdad y desprecio, que tuvo que ser suplida con militantes llevados apresuradamente. Pocos entienden este arreglo, con afán de aparejar las cargas. El sabio Salomón no estaría nada orgulloso de discípulos como estos.
Hay decenas de fotos y fílmicas en las que se pueden ver cómo trasladan a miles de simpatizantes de Danilo en camiones, camionetas y autobuses. Los motoristas que son como los chinos y vietnamitas de las películas aquellas malas películas de los sesenta y setenta. Siempre eran y mataban a los mismos repetidas veces.
Dos. Los resultados dejan abierta la posibilidad de una segunda vuelta, otorgando a los emergentes la oportunidad de marcar la diferencia, siempre y cuando acudan unidos, sobre todo en la primera ronda del 20 de mayo próximos. Los agrupa, con poco cuidado, en dos paquetes. Mete a Guillermo Moreno y Amable Aristy en uno marcado con el 2.2%.
A Eduardo Estrella, Soto Jiménez, Carlos Morales, Ito Bisonó, Espaillat, Serrulle, Trajano e Ismael Reyes en un mismo envase, marcados con el sello del 1%. ¿Haraganería, prisa o coincidencia? No sabemos. Pero ¿a quién no le resultan muy poco convincentes esos redondeos, evidentemente arbitrarios?
Tres. Congela los números que favorecen a Hipólito Mejía. Le otorga el mismo 47.9% de hace tres meses. ¿De dónde diablos salieron los nueve puntos que supuestamente consiguió el postulante gobiernista? Por lo visto, David Copperfield tiene mucho que aprender de la Gallup Dominicana.
Nadie ve ni siente esos votos, a no ser en publicaciones y vallas. Sin embargo, son ostensibles las manifestaciones masivas de apoyo al candidato del PRD. Las 50 demostraciones recientes, hechas de manera simultáneas, con las personas de cada localidad, constituyeron verdaderos tsunamis.
Esta edición reciente de la encuesta no incluye a los sufragantes en el exterior, lo cual es un olvido notorio, en vista de la importancia de este grupo que supera los 250,000 votos, esto es un 2.5%, más o menos. Hipólito se ausento durante tres semanas para asegurarse de su respaldo.
Cotejar y analizar un sinnúmero de variables, a partir de la estratificación social, edad, sexo, localización y grado de lealtad [eso que llama voto duro] es ya materia de discusión e interesadas interpretaciones, propios de la campaña. Nos hemos limitado a comentar detalles que saltan a la vista.

