¿Qué Pasa?

¿La fealdad es una enfermedad?

¿La fealdad es una enfermedad?

Madrid, (Edmundo.es).- Borges dijo en ‘Orbis Tertius’: «…los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres». Obviamente era tan genial como insoportable.

Y sin embargo puede que no haya ningún símbolo tan postmoderno como los espejos. Son los notarios insobornables de la belleza y la fealdad, tan mágicos y sinceros, como traidores y peligrosos. Y hay tantos que es inevitable contemplarse en ellos. Podría decirse que hay muchas personas que padecen una especie de «síndrome del espejo», una especie de obsesión por encontrarse defectos cuando se contemplan en ellos. Bajo ese apelativo ‘periodístico’ se englobarían una serie de problemas psicológicos cuyo denominador común es la necesidad excesiva, compulsiva, morbosa de estar, sentirse y parecer bell@s ante los demás. Muchas personas lo padecen en esta sociedad de la imagen y el lujo. Seguramente es tan frecuente que no hace falta describir sus síntomas, basta con que cualquiera de nosotros se ponga ante su espejo y reconozca sus debilidades. Pero es que además de común, tiene consecuencias peligrosas.

De no gustarse en el espejo se derivan muchos trastornos modernos, como la anorexia, la bulimia, la vigorexia, la tanorexia o la afición compulsiva a operarse. Antiguamente se denominó ‘Síndrome de Tersites’, en referencia al «…hombre más feo que llegó a Troya…»(Ilíada, Canto II. 211). Oficialmente el DSM-IV-TR lo engloba bajo el concepto de ‘dismorfofobia’, que consiste en una preocupación obsesiva, excesiva, irracional, por algún defecto imaginado o mínimo del aspecto físico, pero que genera un intenso malestar emocional, deteriora la actividad y las relaciones, y con frecuencia tiene repercusiones muy graves.

El Nacional

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