Opinión

La impunidad de Espinosa

La impunidad de Espinosa

Mientras los adláteres del diputado Orlando Espinosa, consideran “prudente someterlo a tratamiento para mejorar sus asuntos conductuales”, la Comisión de Género de la Cámara de Diputados/as alecciona a los colegas a medir las consecuencias de estas acciones para la sociedad y el presidente de la Comisión de Ética de esa Cámara, revela como resultado de las investigaciones, que el diputado del PLD, “padece de problemas sicológicos, familiares y de personalidad y  que ciertamente incurrió en violencia intrafamiliar como se informó en los medios  de comunicación”, la Procuraduría, archiva el expediente contra el legislador, una al sistema de atención a una violencia que mata más de doscientas mujeres al año.

La decisión fue adoptada por el procurador adjunto Idelfonso Reyes, alegando que, el Ministerio Público puede hacerlo, «siempre que en el hecho acaecido las partes hayan conciliado y el caso lo amerite, como lo es el de la especie», contraviniendo la práctica y el derecho, que obligan a los/as fiscales adjuntos a las Unidades de Atención Integral a la Violencia de Género, a mantener las querellas más allá del desistimiento de las víctimas, por ser una violencia compleja y en incremento.

Para este procurador adjunto, procede la acción «por falta de interés de la parte denunciante», refiriéndose al desistimiento de Ruth María Carvajal Mercado, esposa del diputado, de la acusación de golpearla en el ojo izquierdo hasta quedar inconsciente. Entonces, fue de público conocimiento que el agresor, al enterarse de la denuncia se presentó a la Unidad de Violencia de Género, intentando agredirla de nuevo y manoteando a la fiscal adjunta, quien trató de defenderla. Ahora, acusado esta vez por su querida de hace diez años, por incumplimiento de pago de pensión a la criatura que procreó y de violencias, hay la misma actitud de condescendencia para con él.

Un caso de impunidad por “canchanchanería” politiquera que desdice la lógica de transparencia, el respeto, la independencia de la ley y demás nimiedades aludidas en discursos por los tres poderes que acuerdan y cierran un ojo –y la mitad del otro- para proteger sus desatinos, aunque sean criminales, como es el caso.

La misma reacción cuando legisladores/as y funcionarios/as delinquen con drogas, impuestos, declaraciones y barbaridades, también criminales, que se borran antes de llegar a la Justicia. (Que aquí, cuando no son los policías, son los/as jueces/zas o los/as fiscales, ¿Adonde llegaremos?)

Gracias al corporativismo machista y politiquero, y por supuesto, al brillante procurador adjunto que rompe la consigna de la Procuraduría, de “tolerancia cero contra la violencia a la mujer”, Espinosa le torció el brazo a la justicia. ¿Qué dice el procurador Jiménez de esto?

El Nacional

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