Opinión

La jerga del colonialismo

La jerga del colonialismo

“¿Por qué Cuba no está en esta Cumbre, una nación hermana, si todos nosotros somos hermanos de Cuba?”, pregunta Hugo Chávez. Y la respuesta, bien lo sabe el presidente de Venezuela, es que la Organización de Estados Americanos, OEA, como organismo multitaleral, logró evitar que la Administración Bush le colocara a la cabeza al mexicano Luis Ernesto Derbez, pero no ha alcanzado, en relación con el poder imperialista, un nivel de independencia que le permita imponer algún tipo de sanción a Estados Unidos por el confeso financiamiento a los grupos que pretenden derrocar al gobierno revolucionario en Cuba.

Estados Unidos sigue tratando como colonias al resto de las naciones del hemisferio. Los voceros de la Casa Blanca informan que Estados Unidos está dispuesto a tratar en la V Cumbre de las Américas el tema de Cuba. ¿Está dispuesto, acaso, a reconocer el anacronismo, la injusticia y la ilegalidad contenida en el bloqueo? No, sencillamente, pone condiciones y presenta como concesiones medidas que ha tomado por conveniencia propia.

Como si de una concesión se tratara, el gobierno de Estados Unidos anuncia que levantará las restricciones impuestas durante la Administración Bush a los cubanos residentes en ese país para viajar a Cuba. Es obvio que, siendo administrador del proyecto, el presidente Barack Obama espera que le den las gracias.

El Comandante Fidel Castro, en un artículo fechado el pasado lunes, dice que el levantamiento de las restricciones es sólo para los cubanos, no para otros ciudadanos de Estados Unidos. Considera que lo que procede es levantar, de una vez por todas, el bloqueo.

Una interrogante hay que añadir al comentario de Fidel Castro o a cualquier otro sobre la materia: ¿Qué relación tiene el levantamiento de las restricciones para enviar remesas a Cuba y la petición de más ayuda y de mayor cantidad de dinero que recientemente hicieron los mal llamados grupos de oposición en Cuba?

Estos grupos se sienten estafados por asentamientos contrarrevolucionarios en España y en otros países que se apropian de una parte de los recursos que ellos consideran suyos, y piden además que los envíos en dinero y en especie desde Estados Unidos sean más frecuentes y generosos y mejor dirigidos.

Por lo demás, el Gobierno de Estados Unidos habla de las comunicaciones, y no es tremendista la afirmación de que tiene interés en controlar, mejorar y aumentar la propaganda contrarrevolucionaria.

Crea las condiciones para que la contrarrevolución reciba dinero y apoyo logístico sin que aparezca esta contribución como iniciativa oficial de Estados Unidos.

¿Permitirán los gobernantes latinoamericanos que les sean presentadas ciertas medidas como concesiones?

¿Permitirán, además, que se les diga que poner a la orden de Estados Unidos el petróleo de Suramérica es realizar una alianza estratégica que favorecerá a todo el continente? Es la pretensión de Obama, y lo revela el anuncio de que propondrá en Trinidad y Tobago una alianza energética con América Latina.

Los gobernantes latinoamericanos  deberán tener claro que, ante los pueblos, no es posible disfrazar de generosidad el retoque puramente cosmético a un bloqueo criminal. Conociendo la historia del saqueo imperialista, no se puede llamar alianza estratégica la acción de poner al alcance de Estados Unidos la riqueza petrolera de Suramérica. No se debe confundir con genuino interés humanitario el intento de introducir a Cuba las  empresas de telecomunicaciones de Estados Unidos (¿acaso no recuerda su sola mención  el golpe fascista de Chile en 1973?).

Es lo que lleva en carpeta Estados Unidos para la Cumbre  en Trinidad y Tobago… No alcanza para caracterizar a Estados Unidos como  buen vecino ni para decir que la OEA  ha dejado ser servidora del imperio… Es penoso, y da vergüenza…

El Nacional

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