Opinión

La Junta

La Junta

Por:  Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com

En todas la reuniones con grupos de mujeres realizadas en Nueva York, Boston, New Jersey y Lawrence, la queja ha sido unánime: desde que cerraron las oficinas de la Junta Central Electoral estamos condenadas a quedarnos indocumentadas, porque ahora para sacar cualquier documento hay que ir a Santo Domingo y con lo caros que están los pasajes no hay quien le meta el diente.

En una reunión del Ministerio de la Mujer, para la realización del informe de cumplimento por nuestro país de las metas del milenio, a la cual fui invitada ya cuando se habían realizado varias reuniones, me encontré con Rosario Graciano, con quien ya había compartido algunas experiencias cuando era viceministra de asuntos consulares.

Rosario, le dije, acabo de llegar y esto es lo que están gritando las mujeres en todos los sitios que he visitado. A quien se le ocurrió la brillante idea de cerrar los locales de la Junta Central Electoral en el exterior?
No fuimos nosotros, nosotros funcionábamos en los Consulados y se suponía que los servicios que rendíamos a la comunidad eran parte de la acción comunal de los cónsules, pero ellos insistían en cobrarnos alquiler y eso encareció muchísimo el presupuesto. Cuando hubo un recorte tuvimos que empezar por ahí.

Y quien autorizo a los cónsules a semejante barbaridad? El canciller lo sabe?
Tú sabes que los cónsules son bastante autónomos…

Pero en lo que respecta a una actividad que es tan vital para las comunidades dominicanas eso no se debería permitir. Eso me recuerda el famoso episodio con el entonces cónsul en Roma que llegaba a eso de las dos de la tarde a la oficina a recoger lo que se había recaudado, mientras había infelices que esperaban desde las ocho de la mañana, y se metía en los bolsillos, como un pulpero, el dinero del dia. A ese lo denuncie públicamente desde el pulpito, un día de la Virgen de la Altagracia, frente a toda la comunidad a la cual dije: Si un cónsul o una cónsul no cumple con su deber denúncienlo a la Cancillería y si la Cancillería no responde escriban a los periódicos. El o la cónsul es un empleado de ustedes y no tiene derecho a maltratarles.

Falta entonces que la Junta Central Electoral vuelva a abrir sus filiales, esta vez con un mandato del Canciller a los Consulados para que se puedan instalar en sus locales, un servicio a una comunidad que contribuye con sus remesas a solventar la responsabilidad social del Estado Dominicano.

El Nacional

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