Opinión

La Natividad

La Natividad

La Natividad es el acontecimiento histórico y espiritual más trascendente de la humanidad, primero porque dividió la historia universal y su calendario en un antes y un después, y sobre todo porque vino a traernos luz, esperanza y vida en abundancia con el nacimiento de nuestro salvador Jesucristo.

Este divino suceso del cual nos hablan Lucas y Mateo en el Nuevo Testamento y que sucedió bajo el mandato el emperador romano Augusto es lo que celebramos este 25 de diciembre dándonos una nueva oportunidad de renovar afectos y revivir esa llama que pueda estar en reposo con nuestros seres queridos, familiares y amigos.

La Natividad trajo luz y esperanza

Es motivo de estar alegres, de reflexionar sobre qué podemos mejorar en nuestras vidas para ser mejores seres humanos, de compartir y ejercitar la bondad y la solidaridad, porque ciertamente y te invito a hacer la prueba, hay mas satisfacción cuando damos que cuando recibimos. Lo material se agradece porque tiene un precio, pero el amor transforma porque es un sentimiento, que no se puede calcular porque es divino y eterno.

Sin embargo es común para esta fecha también sentir nostalgia por la ausencia de esos seres queridos que se nos han adelantado en el camino, sobre todo cuando estos sembraron amor y ejemplo en nuestro corazones, a mi padre querido; Juan Arístides Taveras Guzmán, nuestro inmenso Titole, quien partió hace pocos meses y que sabemos y sentimos intercede por nosotros desde el cielo, mientras nosotros aun lidiamos aquí con los fantasmas de tu ausencia.
Compartir y ejercer bondad es un don divino

Ahora es tiempo de mirar hacia delante con fe, de cambiar, porque así como con la Natividad puso fin al Antiguo Testamento, trayéndonos con Jesus una nueva oportunidad de terminar en nosotros lo viejo, nuestras debilidades, nuestros traumas y temores, para dar paso a lo que viene de Dios, lo bueno, lo positivo, el amor.

Por eso esta navidad es una excelente oportunidad para comenzar a darle más valor a esas pequeñas cosas que das por sentadas, que pasan desapercibidas, a los detalles, porque Dios está en los detalles, comenzando a darle más importancia a las personas que a las cosas, más importancia a los que habitan en la casa, que a la casa y sobre todo a hacer el bien para que celebremos todos la dicha de sentir la presencia de Dios naciendo en nuestros corazones.

El Nacional

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