Opinión

La naturaleza cobra su deuda

La naturaleza cobra su deuda

Es alentador que el Gobierno haya ido en auxilio a las comunidades que hoy sufren  penurias por las inundaciones producidas por el lago Enriquillo, que como muchos saben es el mayor de la República Dominicana y de las Antillas. Sus aguas son compartidas por las provincias Independencia y Bahoruco, donde los campesinos han sufrido pérdidas millonarias en sembradíos y ganado, además de sus casas. Este problema se ha agravado por las crecidas del lago Azuei, en Haití, que ha penetrado casi tres kilómetros anegando  sectores de Jimaní.

El nivel de las aguas del lago Enriquillo es de 44 metros bajo el nivel del mar. Sus aguas son de alta salinidad por la fuerte evaporación, que no se compensa por la lluvia y el escurrimiento de las aguas superficiales de la cuenca, así como debido a las lluvias de los huracanes y los desbordes de los ríos.

Las inundaciones que están produciéndose hoy no constituyen una novedad, por cuanto han ocurrido tradicionalmente con el paso de tormentas y ciclones, especialos de la década de 1970 la compañía Ford tenía planes concretos de lanzar un vehículo con esta característica –el Aerocar–, pero los mismos fracasaron a raíz de la crisis del petróleo que se desató por esos años.

Décadas después, específicamente en 2004, el canadiense Paul Moller anunció que sólo esperaba la certificación de lugar para comercializar su invento, el Moller Skycar, que tardó casi 40 años en perfeccionarse. Aunque parece más una avioneta que un carro, el Moller Skycar tiene el mérito de haberse convertido en la primera posibilidad real de carro volador.

Ahora tenemos el Terrafugia Transition, salido de la inspiración de Carl Dietrich, un ingeniero egresado del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Convencido de que las condiciones están dadas, al menos en Estados Unidos, para un mercado de autos voladores, Dietrich presentó un prototipo inicial del Transition hace tres años. Hoy ya es una realidad, habiendo completado un exitoso vuelo de prueba en el aeropuerto internacional de Plattsburgh, ubicado en el estado de Nueva York, Estados Unidos.

Terrafugia Transition alcanza una velocidad máxima de 115 millas por hora en el aire y es capaz de recorrer hasta 400 millas con el tanque lleno. El mismo se reabastece en estaciones regulares de gasolina, siempre y cuando el combustible sea libre de plomo. Al igual que el Moller Skycar, el Terrafugia Transition está obligado por ley (en Estados Unidos, al menos) a despegar y aterrizar en un aeropuerto/helipuerto o lugar similar. Asimismo, sus conductores deberán contar con una licencia de piloto.

Entonces, si no sirve para dejar atrás un tapón, ¿cuál es la razón de ser de estos vehículos? En palabras de Dietrich, se trata de una forma de evitarse los problemas de abordar un avión para vuelos doméstic daños que se producen  por las inundaciones, se deben a que el río principal de la región no está controlado.

La falta de ese control es precisamente lo que origina los daños que ahora mismo el Gobierno trata de compensar en las comunidades afectadas.

andor314@yahoo.com

El Nacional

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