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La negativa de aceptar el Estado palestino

La negativa de aceptar el Estado palestino

El presidente Barack Obama visitó el 20 de marzo que concluye hoy al Estado de Israel y el día siguiente a la crisálida del Estado Palestino, enfatizando la alianza de su país con el primero sin precisar su actitud para la solemne fundación del segundo.

En su visita al Estado judío, se entrevistó con su primer ministro, Benjamín Netahnyau y con el presidente Simón Péres en Jerusalén, y en Ramalá con el presidente palestino Mahumad Abbas.(Abú Mazen).

Con la vaga y difusa imprecisión que resulta una calcomanía de sus predecesores, sin mayores resultados, el presidente Obama expresó en Ramalá ante Abbas, la perogrullada de que Palestina “merece un Estado independiente”, por el que  no decide su proclamación solemne y formal, única vía expedita para su concretización.

Constituye la decisión firme, algún día, de un gobernante norteamericano, la única forma y manera de que los palestinos proclamen su Estado, que sería el 194 de las Naciones Unidas, considerando el prontuario negativo de todos los “acuerdos”, desacordados reiteradamente por los gobernantes israelíes, con el apoyo inequívoco de Washington, conforme desgloso.

Esos tratados entre palestinos é israelíes fueron burlados todos por los segundos, iniciando el prontuario censurable Camp David I del 16 de marzo de 1979; El Cairo del 4 de mayo de 1994; Madrid del 30 de octubre de 1991; Oslo del 13 de septiembre de 1993, en que por vez primera Israel consideró la posibilidad de fundar el Estado Palestino con la Franja de Gaza y Cisjordania como hogar nacional palestino; Camp David II del 25 de junio del 2000; Wye River del 23 de octubre de 1998; Hoja de Ruta del presidente George Bush jr. del 14 de mayo de 2003, el más completo esquema para superar el diferendo, saboteado por el mismo Bush jr. y desconocido posterior por el premier Ariel Sharón; Sharm el Sheik del 4 de septiembre de 1998 y Annápolis del 11 de diciembre del 2007.

Ese prontuario luengo, tortuoso, decepcionante y frustrante, al que todos pueden acceder por la autopista de la información conocida, explica sin mayores gimnasias mentales, cual es la próxima y única opción valedera y eficaz para superar un diferendo espinoso y molestoso para la comunidad internacional, en que, además, el Estado de Israel ha burlado reiterativamente todas las resoluciones de las Naciones Unidas para superar las relaciones entre israelíes y palestinos, adujendo la especie mostrenca de que no son vinculantes, pero la 181 del 29 de noviembre de 1947 que dividió el mandato británico en dos Estados, uno judío y otro árabe, sí fue vinculante para los judíos, que acataron ipso facto, pero las posteriores no.

 La superioridad de las armas del Estado de Israel y el apoyo irrestricto de Washington a su costoso aliado, de  ninguna manera podrán sostenerse todo el tiempo, y advendrá  un interés inesperado en el orden político o económico para Washington que superará la praxis consuetudinaria que ha impedido la fundación formal del Estado Palestino, sin lo cual no habrá ni paz  ni seguridad para nadie en Oriente Próximo.

El Nacional

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