Opinión

La obra de Oviedo que engalana el BC

La obra de Oviedo que engalana el BC

En un magnífico artículo del publicista y escritor Efraín Castillo: “Una Joya en el Banco Central”, el autor ponderaba con justicia la excelencia de una obra del desaparecido maestro de la plástica nacional Ramón Oviedo titulada: “Evolución”, pieza ésta de formato mural que engalana una de las salas de la entidad en cuestión, en donde el gran artista oriundo de Barahona puso de manifiesto en su realización, todo el conocimiento técnico y estilístico de su quehacer plástico, el cual, aunado a uno de sus grandes momentos de ese entonces, mediados de la década de los ochentas, el denominado “período rojo”, creó una de las piezas más emblemáticas de la plástica nacional del siglo XX, obra que es un invaluable patrimonio, orgullo de todos los dominicanos.
Refiere Castillo en el citado artículo una breve historia del mural, la experiencia del artista en esos grandes formatos cuando se desempeñaba como director de arte de diversas agencias publicitarias en los sesentas y setentas, y el mensaje que pretendía expresar con el mismo, y cito un fragmento: “el mural ‘Evolución’ es un canto a la lucha tenaz del hombre tras la búsqueda incesante de la alegría”.
El texto, agudo y preciso, no tiene desperdicio, suscribiendo nosotros casi todo lo que allí se dice –casi-, con la excepción de lo que al final señala el autor, a saber, de que la pieza se encuentra emplazada en el pent house (piso 12), el área en donde además de la Gobernación está ubicada la Junta Monetaria (precisamente él especifica que se encuentra allí en su salón principal), cuando la obra realmente está localizada en el Salón de Reuniones del piso 11, uno más debajo del señalado.
Se queja también el autor, y comprendemos bien su punto de vista, de que esa magna obra debería estar expuesta en un lugar más visible, más abierto y accesible al público en general, debido a su innegable trascendencia artística, pero creemos que la misma está en un espacio mucho más idóneo para quienes visitan la institución, sobre todo las personalidades nacionales y extranjeras del ámbito económico y financiero que allí se reúnen, amén de que es posible acceder a la misma con un permiso previo si así se solicita.
Hay que recordar que el Banco Central, si bien posee una de las pinacotecas más importantes y ricas de todo el país, no es propiamente dicho un museo, es decir, no es una institución con una programación abierta para esas funciones (la única área de la institución que sí funciona y da servicios en ese tenor es el Museo Numismático y Filatélico), ya que es una entidad monetaria y financiera que regula el funcionamiento macroeconómico de la nación, y aun así, realiza numerosos y trascendentes aportes al arte y la cultura con un programa de publicaciones de libros, exposiciones, conciertos y otras manifestaciones del quehacer espiritual a favor de nuestro pueblo.
Con la excepción del detalle de la última parte del texto, el artículo del señor Efraín Castillo es un aporte muy importante a la divulgación de nuestro rico patrimonio visual y cultural de este país; una manifestación absoluta del gran aprecio y conocimiento profundo de la obra de quien es considerado por todos, conocedores, artistas, coleccionistas, etc., uno de los grandes inmortales del arte dominicano: el maestro Ramón Oviedo.

El Nacional

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