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La paja en el ojo ajeno

La paja en el ojo ajeno

Observando el desarrollo de esta campaña electoral las reacciones de los peledeístas, tanto de los principales dirigentes como de los miembros, simpatizantes y bocinas, me ha surgido una gran interrogante: -¿Qué es o qué significa dirigir el gobierno en la República Dominicana? La razón de mi interrogante es que no comprendo las reacciones de los oficialistas cuando sienten su salida del poder.

Para quienes nunca hemos trabajado en el gobierno y nunca hemos ostentado un cargo político de dirección en el Estado, nos resultan incomprensibles los argumentos, acciones y reacciones de los funcionarios gubernamentales y las bocinas pagadas cuando sienten que ya se van, pareciera como si el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tiene el Estado Dominicano y sus instituciones como un patrimonio personal, que heredaron de sus padres y que trabajar en él es sólo una atribución para peledeistas.

El trabajo en el sector privado «no es tan difícil», es sólo tener la disposición de ser eficiente, cumplir un horario y sobre todo cobrar un salario mísero. Salir de la nómina pública o dejar de trabajar en el gobierno, o no tener anuncios de instituciones estatales no es el fin de la vida, no es la muerte, hay vida después de la nómina pública.

Soy de los que cree que al PLD le convenía perder las elecciones e ir a la oposición a reencontrarse con el pensamiento bochista; recomponer sus fuerzas, renovarse, elegir un candidato que tenga condiciones para ser presidente, trabajar en su unidad interna y ver qué pasa en cuatro u ocho años. El deseo de cambio, la corrupción e impunidad y el hartazgo que tiene la ciudadanía del PLD lo perjudicaron, además de su desgaste en el poder. En esta ocasión el pueblo le dijo no y la consigna famosa “Se Van” se hizo realidad y se convirtió en “Se fueron”.

Luego de 20 años gobernando llegaron a creer que eran los únicos que ganaban elecciones, que eran los únicos que podían gobernar el país y en una actitud faraónica, Danilo Medina, irrespeta al pueblo dominicano imponiendo un candidato incapaz, que cuando fue ministro no pudo explicar el manejo corrupto de más de 11, 500 millones en asfalto, no pudo explicar el crecimiento de su fortuna, ni el auge «mágico» de sus empresas, y peor aún, no pudo ir a un debate. Un candidato que por suerte no será presidente ni de la junta de vecinos de su sector, pues no reúne las condiciones para generar una idea o pensamiento y no puede argumentar sobre ningún tema.

El amo, señor y dueño del PLD, Danilo Medina, decidió colocar como candidato al que menos sombra le hacía por sus pocas condiciones.

Si el presidente daba paso a Reinaldo Pared Pérez, Domínguez Brito, Andrés Navarro o cualquiera de los demás que aspiraban y por casualidad alguno se convertía en presidente, él perdería el control del partido como lo perdió Leonel Fernández de él mismo, pues en el PLD el líder o dueño del partido es el presidente de la República, en este partido lo que prima no es el liderazgo, sino quien firma los decretos y las designaciones en los ministerios y las diferentes funciones.

Por: Grabiel Sánchez

El Nacional

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