Eloy Alberto Tejera
Lograr la voz, el tono, es lo verdaderamente difícil para quien se adentra en el género de la poesía. A adquirir la voz se llega a través de un proceso, de una trayectoria, o quizás de un fogonazo que sólo proporciona la madurez en la que el aeda se interna en silencio.
El texto “Aniversario”, de Pedro José Gris, el cual parte de una crisis, de algo fáctico (la muerte de Romanof), está escrito por un poeta que ha hallado su voz y que hace manejo de sus recursos de la manera más sólida.
Cuando digo que el poeta Gris ha conseguido su voz, quiero significar que ha encontrado su forma espiritual de decir en el sentido más amplio, que está librado y exento de caer en el engolamiento o en el vomitar palabrería por oficio.
Es esta voz madura de Pedro José Gris en Aniversario, la que desencadena todas las reflexiones que se hacen en torno a la vida del personaje Romanof y sus apuros, en torno a la vida del protagonista y sus estridencias. El poeta Gris va tejiendo sus versos hasta que crea un entramado artísticamente armónico, de cuerpo compacto.
El poemario Aniversario está bañado por una tristeza que toca el alma para dejarla más viva, más despierta, por una tristeza que es frontera con cierta iluminación. El dolor, constante en los versos de Gris, es la raíz de donde surge el árbol generoso que da una claridad que alumbra las cosas.
Sin embargo, la lectura de Aniversario me haya hecho sucumbir en un estado de profunda desolación, pues a pesar de que uno se ha guarecido en algunas certezas, el poeta Gris llega y nos da en la cara al decirnos que todo termina, que somos seres que fuimos expulsados del paraíso. (Salvar qué, hijo, si fuimos expulsados del paraíso, pagina 14)
Lo fáctico es la muerte, y Gris suda bajo esta premisa. Hecho que en el poeta proporciona la materia del canto. Pedro Gris se ha enamorado de Romanof, y de tal acción ha desembocado el encantamiento del libro Aniversario, la ternura que se mezcla con la ironía (esa misma de la que se asistía el maestro Romanof en los momentos más decisivos de su existencia.
En los textos poéticos Las Voces”, Voy hacia mi Casa, y El libro de los Saltos, ya en Gris se columbra una madurez, un tono muy particular. Aniversario es el pujo de una luz final en la poesía de Pedro José Gris que nos llega en la mejor tesitura, en el momento de mayor esplendor poético.
Pedro José Gris logra en “Aniversario” conseguir la voz verdadera. Y es a través de esa voz que el poeta alcanza la expresión que es la que toca al lector, la que lo sacude, la que lo riega de sus tañidos que tanto llaman y nombran a la parca.
Empecé a leer el libro “Aniversario” una noche en que me quedé solo en la casa. El silencio era mi único acompañante, y me sucedió que de pronto me fue invadiendo una fuerte depresión, algo que se me fue ensanchando en el alma. El libro atrapa, nos hace enrumbar hacia sus leyes internas, nos provoca la desazón existencial que remite a Louis Ferdinand Celine.
¿Qué es la poesía y el recuerdo de Romanof ante Pedro José Gris? Simplemente lo que rescata la forma, lo que permite que lo borrado vuelva por un instante a ser verdadero, lo que tras lo ido busca afanosamente un resquicio para decir que en la vida no sólo se ve en la cúspide o en las simas, el deterioro. Sí, hay un punto de luz, y es ese derecho a irse, a convertirse en nada, a ahogarse (como Romanof), derecho del cual gozó Romanof, y del cual hizo su glorioso pasaporte hacia lo otro.
Hace unos meses contemplé cómo al poeta Gris se le quebraba la voz al leer varios poemas del libro Aniversario. En noches pasadas fui testigo de cómo mi ser se resquebrajaba ante la lectura de sus poemas. “Me embriagué de vino hasta perder la conciencia y me lancé al mar. No culpen a nadie”. (Página 39)
La buena poesía embriaga. Y Aniversario tiene el suficiente mosto para provocar ese estado que patea la chatura. Con lograda voz, Gris nos muestra que la poesía sigue siendo eso que combate la oscuridad y la ruina, que es el pájaro que enseñorea sobre la muerte y nos dice que la inmortalidad no es una posibilidad del todo muerta, aunque “saber que moriremos nos mata en vida.
No hay dudas, es Aniversario un texto maduro, sólido, que sorprende, por su audacia, y sobre todo por lo que aporta y por lo que sugiere tan sobriamente su prosa poética.

