Editorial

La proeza de Martha (2)

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Porque el deseo siempre ha de ser que la  desgracia se  disipe pronto y  perdure siempre la dicha, no redunda la expresión nacional de júbilo por  el triunfo anoche de la dominicana Martha Heredia  en el concurso internacional de canto Latin American Idol.

Tampoco sobra repetir que, como nunca antes,  el mosaico social, político y económico de la República se unificó en único color de solidaridad y adhesión a cada una de las actuaciones de la  excepcional artista hasta que  se proclamó su resonante victoria.

Razones sobran para  el desbordante júbilo que ha expresado el pueblo dominicano por  los lauros alcanzados por esa muchacha de Santiago que supo cautivar con su excepcional  talento a millones de latinoamericanos.

Aunque el suelo nacional ha sido tierra fértil de  artistas y deportistas que han multiplicado por el infinito  el buen nombre de la patria, la reluciente estrella de Martha Heredia ha sido como  agua fresca para una nación sedienta de alegría y esperanza, que se esfuerza por  rescatar su autoestima.

  Con su inmenso talento vocal,  dominio escénico y sensibilidad  artística Martha transformó el escenario del Latin American  Idol en poltrona de los dioses y  la República Dominicana pudo recuperar a plenitud su condición de exportadora de orgullo.

Dios quiera que el disfrute de este momento de regocijo nacional por el triunfo de la novel artista santiaguera,  ayude a consolidar  el gentilicio nacional y  sirva para abrigar un auténtico sentimiento de unidad en la diversidad.

De un valor inestimable ha sido el mensaje que, tras  tocar la epidermis de la gloria, Martha Heredia ha dirigido a la juventud dominicana, al señalar que su  triunfo  es prueba de que   los sueños se pueden lograr y de que es posible  ordenar la vida.

 El tiempo que  liderazgo social y político  dedicó a respaldar  los esfuerzos de esa dominicana por alcanzar al cielo, ha sido  inversión altamente redituable,  como todo  lo que ayude a abonar el jardín de la juventud.

El triunfo de Martha  obliga a proclamar ¡Viva República Dominicana!

El Nacional

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