Sin el decidido respaldo de toda la sociedad, no es mucho lo que se puede hacer para frenar la expansión del cólera, pero menos aun si no se acomete en Haití un programa sanitario con amplio respaldo multinacional que impida el avance de esa epidemia.
El ministro de Salud Pública, doctor Bautista Rojas Gómez, ha revelado que una embajada acreditada en el país ha solicitado extender hacia territorio haitiano el programa de prevención y control del cólera que se aplica aquí.
Aunque el funcionario no la identificó, se presume que la delegación diplomática que formula el pedido es la de Estados Unidos.
Es obvio que por sí sola República Dominicana no podría financiar extender al agobiado vecino su programa de contención del cólera, por lo que se requeriría que al menos Washington aporte recursos, equipos y personal médico para acometer tan urgente tarea.
Los ingentes esfuerzos de las autoridades para disminuir la incidencia de esa epidemia en el lado Este de la isla no resultaría totalmente eficaz si no se contiene el cólera en Haití donde ha causado más de tres mil muertos y miles de contagiados.
Es por eso que se atribuye mucho mérito a la solicitud de extender a Haití el programa nacional anti cólera para evitar que en términos sanitarios ese programa se reduzca a dar vueltas en círculos.
Se sabe que dos mil médicos cubanos participan, junto a socorristas de otros países, en la ardua tarea de afrontar el cólera, pero la epidemia ha desbordado la capacidad humana y las disponibilidades hospitalarias y de equipos.
El Gobierno dominicano debería asumir como suya la propuesta que se atribuye a una embajada y reclamar de Naciones Unidas, Estados Unidos, Francia, Canadá y Unión Europea recursos y apoyo logístico para emprender tan acuciante cruzada.
Se insiste en señalar que es poco lo que se puede hacer aquí para contener el cólera, sin que se enfrente resueltamente el auge de esa epidemia en Haití.

