Editorial

La reconstrucción

La reconstrucción

Sin poder concluir el conteo de sus  muertos, Haití está compelida a iniciar cuanto antes  su proceso de reconstrucción, tras  el  terremoto del  martes que  causó miles de muertes y  devastó su precaria infraestructura.

Horrorizada por la magnitud de una tragedia sin precedentes, la comunidad internacional parece hoy más sensible ante el drama haitiano, lo que  hace pensar que a más de ayudar en las tareas de socorro, el mundo participará en la reconstrucción de Haití.

Antes de la tragedia, una mesa de donantes para Haití, convocada en Washington por el ex presidente Bill Clinton, apenas pudo recaudar unos 200 millones  de dólares entre naciones ricas e instituciones crediticias internacionales.

Reconstruir a esa devastada nación requerirá  de  muchos miles de millones de dólares que el primer mundo está  en deber de aportar  en su mayor parte porque  porque se trata  de una vieja deuda generada durante siglos de esclavitud y cruentas dictaduras.

 República Dominicana, que   procura  liderar la solidaridad internacional que hoy   socorre a un pueblo haitiano, está llamada a  servir de dínamo  del vasto programa de reconstrucción de esa nación digna de mejor suerte.

El sector productivo nacional tendrá que prepararse  para poder suplir necesidades que requerirá Haití en términos de  alimentos de origen agrícola, pecuario e industrial, agregados de construcción,  medicamentos, así como personal calificado vinculados con la ingeniería,  arquitectura, medicina, maestros constructores y gerentes.,

El campo y la agroindustria dominicanos han de tener capacidad para proveer  al lado Oeste de la isla de   granos, viveres, pollo, huevo, carne roja, vejetales, harina, enlatados, entre otros productos.

Los programas de reconstrucción de viviendas, edificios públicos, puentes y carreteras se impulsarían  con cemento, varilla y acero suministrados por  instalaciones industriales  dominicanas.

En estas horas  aciagas, toda la energía de Haití y de la solidaridad internacional se  emplea en  recoger a los muertos, auxiliar a  sobrevivientes, restablecer servicios vitales de  agua, energía, transporte y comunicaciones.

 La otra tarea titánica será la reconstrucción. La más árdua.

El Nacional

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