Opinión

La Refinería

La Refinería

Existe una tendencia a alegrarse siempre que el Estado asume el control total de un patrimonio que concierne a todos los dominicanos. Es una especie de arrastre de tiempos superados, cuando el Estado era el único titular de las empresas e instituciones más importantes del país.

Los tiempos han cambiado, y ahora se asume que las inversiones estatales deben ser compatibles con el sector privado, como garantía de buen manejo gerencial. Todo el mundo sabe que cuando el Estado es propietario absoluto de una empresa, la misma se politiza por la tendencia de los Gobiernos a sobrecargarlas con una empleomanía clientelista, dirigida por políticos que a menudo carecen de conocimientos técnicos y administrativos, cuyos únicos méritos son el de pertenecer al partido gobernante.

Estos comentarios son a propósito del anuncio oficial de que el Gobierno se propone vender al Estado Venezolano el 49 por ciento de sus acciones en la Refinería Dominicana de Petróleo. Se recuerda que con anterioridad el Gobierno había adquirido esas acciones de la compañía anglo holandesa Shell, que  jugó un papel preponderante en ciertos aportes tecnológicos, pero que sacó beneficios millonarios, sin modernizar la empresa en su momento.

El principal argumento del gobierno para gestionar la venta de la Refinería es que Venezuela la modernizaría y garantizaría el suministro de combustibles en condiciones “favorables” para el país. Nadie pone en duda las buenas intenciones de Venezuela, pero habría que preguntarse cómo funcionarían las cosas cuando el Presidente Chávez no esté en el Poder.

Nos preocupa que la República Dominicana, habiéndose liberado de la Shell, pretenda ahora atarse a un consorcio estatal venezolano, cuando en el país hay sectores empresariales a los cuales les sobra el dinero y que no deberían  limitarse a criticar o sugerir, sino a anunciar que estarían dispuestos a comprar las acciones en venta en la Refinería, como socios minoritarios. Ellos también tienen sus relaciones para garantizar junto al Estado el suministro  como es el petróleo.

El Nacional

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