La maestra, la educadora María Josefa Gómez Uribe consagró los años más preciados de su vida útil a impartir desde las aulas mismas, el pan de la enseñanza, que prodigó a manos llenas a muchas generaciones de la ciudad de Salcedo, donde fue precursora de la educación pública. La señorita Gómez, como se le conoció, nació de una humilde familia del sur dominicano.
Esta educadora era hija de los señores Juan Bautista Gómez y Doña Dolores Uribe, naturales de San Cristóbal, la ciudad benemérita donde nació la señorita Gómez en 1892.
María Josefa Gómez Uribe se formó en La Vega donde dejó una estela fulgurante como joven pedagoga y disertante. Allí “en 1911 llega en el ferrocarril a lo que sería la tierra donde desarrollaría su labor magisterial y su pensamiento a plenitud”.
“La señorita Gómez transformó la región de Salcedo en un jardín de intelectuales”.
Desde 1911 dirigió la Escuela graduada y no conforme con la tarea impuesta, quiso llevar a sus alumnos siempre adelante: Allí creó cursos superiores, donde anualmente iban a examinarse en la normal superior de estas muchos estudiantes de Salcedo. Trabajó también en la preparación de los bachilleres en horas extraordinarias; enseñándoles todas las materias. La Señorita Gómez también enseñó inglés y taquigrafía.
Hay quienes “la compararon con la estatura moral de una Ercilia Pepín y con los aportes hechos a la educación del país similares a los de la inmensa Salomé Ureña”.
El 31 de marzo de 1945 recibió la medalla de Educación en clase de plata en el paraninfo de la Universidad de Santo Domingo.
Esta ilustre educadora alcanzó grandes méritos en la ciudad de Salcedo, donde calle y escuela llevan su nombre. La Señorita Gómez falleció en Salcedo en 1971.

