Hace tiempo que los diarios nacionales abandonaron la publicación de reportajes basados en los problemas sociales más agobiantes, como forma de denuncia, para que las autoridades correspondientes tomen las medidas que demanda cada caso. Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma, dijo Arthur Miller.
Se observa un deterioro cualitativo en el contenido informativo de los periódicos impresos, priorizando en un 90% la transcripción de declaraciones de funcionarios públicos y figuras del ámbito político, bajo el alegato de eso es lo que le interesa a la gente.
La pena mayor se siente en la programación televisiva. Dijo John Irving que: Donde funciona un televisor hay alguien que no está leyendo. Si hubiera conocido la experiencia dominicana, su queja sería mayor, aunque es digno reconocer la profesionalidad de muchos espacios deportivos y otros de carácter cultural y científico.
Se usa el calificativo de noticiario para espacios de promoción político partidaria. Tuve la oportunidad de ver la difusión de supuestas noticias solo de las actividades de los candidatos del partido oficialista. ¿Y los acontecimientos de la oposición no son noticias? No es pecado promover un proyecto político, pero se falta a la ética colocarse una máscara de independiente.
Hace algún tiempo decidí no ver los denominados programas de panel de la mañana, salvo contadas excepciones. El que ve uno puede decir que los ha visto a todos. Solo entrevistan a funcionarios gubernamentales, a Vincho Castillo y demás líderes del Frente Progresista.
Sus comentarios giran sobre la estabilidad macroeconómica, el rol de Leonel en el exterior y el carisma de Margarita. Para ellos no hay uso de recursos del Estado en campaña, corrupción, Sun Land, obras sobrevaluadas, narcotráfico, desempleo, pobreza, criminalidad, inflación, déficit en los servicios de energía eléctrica, educación, salud y vivienda. ¡Si hay algún problema es culpa del PPH!

